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*En caso de no ser así, la derrota para la coalición “Juntos Haremos Historia” está más que anticipada.  

Por: Angélica Ontiveros  

Primero habrá que señalarlo, hablamos del caso Acapulco.

El siguiente proceso electoral en Guerrero tendrá un sello distintivo a cualquier otro proceso electoral vivido con anterioridad.

Y es que la elección que se avecina este primero de julio, destacará porque los candidatos que se van a alzar con el triunfo, saldrán victoriosos gracias al famoso voto duro, es decir a aquel que se gesta en las estructuras partidistas de cada partido político.

Lo anterior obedece esencialmente a dos factores; el primero de ellos es que hay un total de 16 partidos políticos que van a contender en Guerrero por las diputaciones locales y las 81 presidencias municipales.

Y el segundo, es que al tener un voto tan diversificado, no será necesario ganar con una amplia mayoría, sino con un contundente número de votos ejercidos por la militancia partidista. El triunfo estará garantizado para le que saque aproximadamente entre 40 mil y 50 mil votos. Esto más la suma de un alto abstencionismo, marcado por el hartazgo político.

Ante tal situación, los partidos y coaliciones políticas, que hoy sirven como plataformas para empoderar a sus candidatos, deben de estar muy conscientes de que si no se tiene un candidato competitivo abanderando la propuesta difícilmente podrán garantizar una contienda digna digamos, ya ni siquiera el triunfo.

En el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Verde Ecologista de México (PVEM) lo tienen muy claro, por eso fue Ricardo Taja el abanderado de dicha coalición, o no la esposa de Manuel Añorve Baños, es decir la Serñora Julieta Fernández.

Los de la coalición de “Por Guerrero al Frente”, también tuvieron claro que debieron llevar a alguien, que primero tuviera los menos negativos posibles; que además fuera emanado de la ciudadanía, en este caso, de la comunidad empresarial, y sobre todo que no fuera señalado por ningún tipo de acto ilícito. Por ello la mejor de las propuestas fue que Jacko Badillo ocupara la candidatura. Y valga la pena señalarlo, compitiendo contra siete distintos actores, con distintas fuerzas al interior del Partido de la Revolución Democrática (PRD) con sus respectivas corrientes; y posterior a ello contender con el candidato de Movimiento Ciudadano (MC).

Estos últimos también lo entendieron así, por ello su dirigente estatal puntualizó en su momento: “lo hacemos por el bien de la coalición, lo hacemos por el bien de Acapulco, todos queremos que le vaya bien a Acapulco”. Aunque en la praxis no han asomado ni el dedo meñique por apoyar al abanderado del Partido del Sol Azteca.

Los que definitivamente no han entendido esta premisa básica, son los dirigentes de los partidos que integran la coalición “Juntos Haremos Historia”, que para poder competir y tratar de quitarle el triunfo al que espera con la mano en la cintura el arranque de las campañas –es decir, Ricardo taja– tienen que tener un abanderado que pueda hacer un ejercicio competitivo en las preferencias electorales, y sobre todo en la percepción de la gente. Y es que para el puesto de candidato de esta coalición, en esta ocasión, sí es necesario tener a alguien popular, para que con el arrastre del voto que tendrán Andrés Manuel López Obrador, sea la fórmula que truen el voto duro de cualquier estructura partidista.

Sin embargo, los Morenos son arrogantes y desquiciantes cuando de acordar de trata. Su verdad es absoluta e inamovible. Y cómo no, si su líder nacional y candidato Presidencial, tiene el mismo defecto.

Y la decisión de sacar candidato de la coalición al “cuarto pal ratito”, como la estrategia que están apuntalando, pone en serio riesgo de perder a toda costa las elecciones del primero de Julio, al menos, en el caso Acapulco.

Lozano Herrera, muy competitivo.

El Síndico Procurador del municipio, ha destacado por su habilidad en la concertación y por tomar decisiones en la política que han marcado una diferencia en el momento de las definiciones.

Como no recordar ese momento, en el que la dirigencia nacional del PRD, vino al puerto de Acapulco a platicar con todos los aspirantes a candidatos en un lujoso restaurante de la plaza más cara del puerto en la zona Diamante. Su ausencia en dicha reunión marcó la pauta para cerrar las decisiones por medio de encuestas, las cuáles por cierto, nunca se dieron a conocer, cuando salió el candidato oficial.

El otro movimiento que lo hizo destacar, fue abandonar las filas del PRD e incorporarse de lleno a los trabajos en favor de Andrés Manuel López Obrador. Esto lo apertura a nuevas oportunidades y ser visto con buenos ojos por el Partido Encuentro Social (PES).

El gancho final, fue la estocada que puso a todos los que habían coqueteado con el partido de los Cristianos; entre ellos, el médico Javier Solorio, que iba por el PT, hasta que éste se salió de la coalición, la Presidente del Grupo Aca, Digna Marroquín y el casi seguro candidato de este partido Zeferino Torreblanca.

El momento de la decisión, fue exacto; es justo cuando se da luz verde al cambio para que la coalición de “Juntos Hagamos Historia”, pueda ser abanderada por un hombre, y no con sólo el género mujer, como se había incluso suscrito en el convenio de coalición.

Ahora pues, el PES trae con que poder competir y hacerle saber a Morena que su candidato tiene popularidad y simpatía; y es además, uno de los que ha construido su propia estructura en el municipio, con las posibilidades de competir atinadamente por la alcaldía de Acapulco, pero ya al frente de la coalición.

El último reflector de Ilich Lozano, alumbró un restaurante en el puerto, que servía de escenario para tomarse la foto con Adela Román. Nuevamente la concertación del joven político se asomaba. Los Morenos asumieron que Lozano Herrera se sumaba a los esfuerzos de quien marca “la Esperanza”. En el equipo de Lozano Herrera y su estructura, piensan diferente.

Zeferino, la ruta directa y sin escalas.

Al igual que Lozano Herrera, el ex gobernador de Guerrero, Zeferino Torreblanca Galindo, quien ha buscado ser nuevamente Presidente Municipal, en la elección pasada, tenía el pleno conocimiento que la ruta para llegar a la coalición de “Juntos Haremos Historia” era por la vía del PES.

Hoy que el PES ya tiene candidato, Torreblanca Galindo tiene una enmienda complicada, es decir buscar la candidatura de la coalición de manera directa.

Cosa que no suena descabellado, contemplando que el también ex alcalde de Acapulco, es el dirigente estatal de las Redes Sociales Progresistas en Guerrero, organización nacional pro AMLO. Esto quiere decir que está integrado de manera formal en las filas proselitistas en apoyo a Andrés Manuel López Obrador.

Para Torreblanca Galindo, no es imperioso el hecho de ser el candidato, al menos eso ha dicho él mismo; sin embargo, de serlo, trabajaría en favor de Acapulco, y lo ha dicho claro, en esta ocasión, arreglar la casa no será cosa fácil. “En tres años no alcanzaría el tiempo para levantar Acapulco”, dijo hace unos meses.

Aquí, de acuerdo a la perspectiva de Zeferino Torreblanca Galindo, debe de imperar las ganas de tener un triunfo real en las urnas. Y es un hecho que él se asume como un candidato competitivo que bien puede competir por ganar Acapulco.

Torreblanca Galindo lo tiene claro, “Juntos Haremos Historia”, solamente ganaría con un candidato competitivo.

¿Encuestas o dedazo?

Finalmente, Adela Román, así como los dos anteriormente señalados, esperan con ansias los resultados de la encuesta que defina el candidato de la coalición “Juntos Hagamos historia”. Se supone la medición será el parámetro para otorgar oficialmente la candidatura a quién tenga las preferencias y el mejor posicionamiento.

La estrategia de los que mueven los hilos de Morena en el estado es la misma: “Lo que diga el jefe López Obrador”. Pablo Amilcar Sandoval, Félix Salgado Macedonio y César Nuñez Ramos, tendrán que buscar un momento para definir si a Adela Román le “alcanzan las canicas” para figurar como una candidata competitiva.

El que suscribe, espera otro escenario. Un momento y un espacio para que los nietos de Elba Esther, junto con Andrés Manuel, definan el caso Acapulco, en un tronido de dedos, señalando al que mejor consideren puede competir por conquistar la joya de la corona del estado de Guerrero, Acapulco.

Por lo tanto, ante elección de estructuras que se avecina, candidato competitivo.En caso de no ser así, la derrota para la coalición “Juntos Haremos Historia” está más que anticipada.

 

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Por adminultimahoragro

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