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*La premisa base es controlar el “destrampe” que traen; sin embargo no es la solución.

*Es cuestión de minutos para ver si el reto de la administración municipal pueden cumplirlo Evodio, su gobierno y el Grupo Acapulco.

Por: Ernesto Caballero

“Otros años han hecho lo que han querido esos cabrones, ¿tú crees que el gobierno ahora los va a poder meter en orden el pinche gobierno nefasto que tenemos? No me digas eso, tú eres periodista”, señaló Don Josué, un ciudadano que se gana la vida vendiendo tacos afuera de una universidad local.

Genuinas palabras de un ciudadano acapulqueño, acostumbrado a los desmanes de los motociclistas realizados a lo largo de la ciudad cada año en el mes de mayo.

El día de ayer se puso en marcha un operativo vial móvil que encabeza el Presidente Municipal de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre y el grupo de Coordinación Acapulco, que trae consigo a elementos de la Policías Turística, miembros de la Marina y del propio Ejército Nacional.

Dicho operativo, que incluso fue revisado y supervisado por el primer edil municipal por la noche, intenta frenar el “destrampe” que traen los motociclistas que asisten al conglomerado evento del Acamoto.

Con bastante rechazo, los motociclistas, que acostumbrados a hacer “lo que se les pega la gana” en las vialidades de Acapulco, han rechazado los operativos. Han hecho notar su molestia y repudio hacia ellos.

Los más conscientes han optado por esgrimirse ante la ley, sin embargo un gran sector de estos, han encontrado incluso enfrentamientos en los distintos operativos.

Hay 10 puntos fijos, de acuerdo a declaraciones de las propias autoridades; los mismos que se pusieron en marcha en la Semana Santa por cierto. Destacan por su ubicación supuestamente estratégica, las de Costera en la Playa Papagayo, la de la Avenida Farallón en el fraccionamiento Farallón del Obispo, afuera de un centro comercial, y el de avenida Adolfo López Mateos, justo en la entrada o acceso a la playa Langosta, en la zona tradicional.

Los altos mandos municipales y federales, han encontrado distintas anomalías en los motociclistas, y han querido imponer la ley, de quien dicen, nadie puede estar al margen. Sin embargo, los altercados se han hecho notar, puesto que los choferes de estos automotores, aprovechando la venida y hacer su “Acapulcazo”, vienen manejando en estados inconvenientes, ya sea por droga o alcohol.

El fin de semana de la barbarie y la atrocidad automovilística, apenas ha comenzado ayer jueves, sin embargo la “serpiente de las más de 3 mil cabezas” se multiplicará con el acontecer de los días.

Llegará un momento, que la barbarie de las masas, embrutecidas por el alcohol y la droga, harán más fuerte a la muchedumbre, y tarde o temprano, tendremos que lamentar víctimas de la rebelión motociclista.

Las notas de los medios informativos eran sin duda los muertos y heridos que dejaban las carreras que emprendían los choferes de estas peligrosas unidades; la muestra de sesos y huesos salidos, era sin duda el alimento del morbo para esos días en los medios. Ahora solo es cuestión de esperar, pero sin duda la nota es que las autoridades serán rebasadas por los motociclistas.

Y es que como no va a suscitarse este tipo de cosas, sencillamente no hay congruencia, los invitamos, pero ya sabemos cómo son, luego entonces, para qué se les invita.

La solución no será tratar de ponerlos en orden, eso sin duda no funcionará, no hay número de elementos que puedan contra esto. La solución es negarle la visita al puerto a los realizadores. Y por supuesto, quitarles todas las facilidades.
Y habrá quien con esta premisa se enganche, y comience con las letanías de siempre: “queremos turismo, pero los corremos porque no quieren el Acamoto”. El cuestionamiento nace solo: ¿A costa de qué, queremos atraer a este turismo? Y más, cuando el mes de mayo,  se encuentra plagado de días inhábiles, que permiten la venida del turismo nacional, que disfruta del puerto en sana armonía (con su ola delictiva y su violencia que afecta la periferia y ahora las playas del puerto), pero que construye los lazos que permiten el embalaje de la economía local.

Y es que esto sucede, cuando dejas crecer un monstruo como éste a lo largo del tiempo, el cual alimentas y dejas que crezca desordenadamente –como todo lo que crece en Acapulco por cierto–, y que además la enmienda es “como ponerse con Sansón a las patadas”.

El reto es fuerte, tal vez el más duro que tenga que enfrentar la administración municipal del aun alcalde en la recta final de su gobierno. Si sale librada de esta, sus bonos irán al alza, pero si se convierte en más de lo mismo, sencillamente seguirá en la misma debacle de siempre.

“Estamos revisando que se esté respetando el Bando de Policía y Buen Gobierno”, dijo Evodio Velázquez Aguirre en un operativo móvil instalado en la costera Miguel Alemán a la altura de la Condesa, en el carril de la Diana a la Base.

“Estamos buscando que hoy los motociclistas que vienen, puedan respetar la ley y respetar la reglamentación. Creo que es incómodo para muchos motociclistas que han querido hacer lo que quieren, y hoy tienen que estar cumpliendo lo que marca la ley, y se están haciendo las correcciones pertinentes”, comentó en una de sus transmisiones en vivo por sus redes sociales.

Es cuestión de minutos, para ver la capacidad de gobierno del Nuevo Acapulco.

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Por adminultimahoragro

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