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El día de ayer, el candidato del Partido del Trabajo (PT), Zeferino Torreblanca Galindo, presentó ante los medios de comunicación, en una conferencia de prensa, realizada en un conocido restaurante de la Costera Miguel Alemán, su declaración de impuestos, en los que por cierto, tuvo saldo en contra y debió pagar al SAT más de sesenta mil pesos en las retribuciones de impuestos, en su mayoría por el Impuesto del Valor Agregado (IVA).

Torreblanca Galindo, del que todos conocemos como el candidato correcto; el contador que cuadra casi todo en su vida; el hombre que busca la perfección que debata y combata siempre a la perversión; es la persona que como de costumbre, en los procesos electorales, pone a prueba a todos los candidatos que se encuentran inmersos en el proceso electoral.

La herramienta, la más sencilla: predica con el ejemplo. En su caso, no necesitó alardear sobre la toma de muestras de sangre para realizarse exámenes toxicológicos, porque ya los tiene, incluso antes de empezar las campañas.

Tampoco necesitó mostrar su declaración “Tres de Tres” porque tiene bien definida la idea, que por cierto, es impulsada por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y Transparencia Mexicana, la cual, consiste en que candidatos, diputados, senadores, alcaldes, gobernadores y el presidente de la República hagan pública sus declaraciones patrimonial, de intereses y fiscal.

El tipo representa aquel candidato intachable, que como ciudadano cumple con todas las normatividades y reglas, que impone no sólo los mecanismos institucionales para la rentabilidad de la vida, sino las mismas medidas que establece como correctas la propia sociedad.

Es pues, el candidato que toda partidocracia desearía que quedara fuera, porque a pesar de los ideales y principios que marcan la vida política de los estatutos de los partidos, el principal requisito para ser candidato a algún puesto de elección popular, en un partido político, es tener una larga sombra que asome los oscuros pasados del aspirante.

Todo esto, que para la prensa pasó inadvertido en el encuentro que sostuvo ayer por la mañana, con los medios de comunicación, debiera ser la pauta que marque puntualmente, la exigencia que debiera de tener la sociedad para poner a competir a los que intentarán dirigir los destinos de una ciudad como Acapulco.

Luego entonces, lo que todo mundo debiera de cuestionarse es: ¿cuándo tendremos candidatos de altura que privilegien la razón y la verdad, antes que el discurso bofo y falto de propuestas? Será mucho pedir, que algún día, los Partidos Políticos, definan a sus candidatos por medio de la construcción y la integridad de la persona, y no por el arribismo o la presunta trayectoria.

Es cuestión de definiciones, y queda claro que, a los Partidos Políticos, poco les interesa el asunto. Sin embargo la declaración de impuesto de Zeferino ya está exhibida, y la de los otros candidatos para ¿cuándo?

“Me gustaría contrastar con las candidatas y candidatos el que pudiéramos conocer las formas de vida, para que digan ¿por qué traen esos vehículos? ¿Por qué gastan como gastan? Y resulta que a la hora de la hora no conocemos cuáles son sus fuentes de ingreso”, apuntó, Torreblanca Galindo, en la conferencia de Prensa.

El problema se viene, cuando se presentan elecciones como las que padece el puerto de Acapulco. Donde los candidatos están inmersos en una lucha de dimes y diretes que evidencian la diatriba y los improperios entre ellos mismos.

Los descalificativos y las argucias políticas son la punta de lanza que abanderan sus campañas políticas.

La irresponsabilidad de lanzar declaraciones incongruentes a lo largo de las campañas políticas, con el panorama y la realidad de la ciudad, sólo contribuyen a que el ciudadano, escoja más de lo mismo, sin que haya un proyecto real de ciudad, que saque adelante los problemas de ésta.

La moneda está echada al aire, y mientras tanto, será el ciudadano, el que tenga en sus manos la responsabilidad de elegir a quien va a dirigir los destinos de Acapulco, con la mayor de las capacidades.

Pero bien lo señala Joseph de Maistre (1753-1821), “cada pueblo o nación tiene el gobierno que merece”. Veremos entonces si los ciudadanos, tendrán la capacidad de discernir qué es lo que mejor le va para que Acapulco salga del bache en el que los gobiernos recientes lo han sometido.

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Por adminultimahoragro

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