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Por: Jorge Catalán Ávila

Las reformas al sector salud, específicamente la eliminación del Seguro Popular y la creación del INSABI, que es un monstruo sin pies ni cabeza, que fue mal planeado por Juan Ferrer, su Director, cuya única experiencia en el sector salud, tal vez sea el estudio de la medicina azteca al haber estado como delegado del INAH, puede producir un retraso de décadas en cuanto a la atención de la población en general, precisamente entre quienes más lo necesitan (los más pobres).

Hasta ahora, los gobernadores del PAN, así también como Enrique Alfaro de MC, en Jalisco, han manifestado que no se incorporarán al INSABI, porque no serán responsables del incremento de la morbimortalidad de su población gobernada.

La impreparación, e improvisación del gobierno federal, produce proyectos inviables, con un alto costo social, lo más grave es que los asesores del presidente no se lo señalan y si lo hacen, no son escuchados.

El Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), el cual sustituye al Seguro Popular, es encabezado por el tabasqueño Juan Antonio Ferrer Aguilar, pero, contrario a lo que se necesitaría para ser titular del Instituto, no es médico y tampoco tiene alguna experiencia en el sector salud.

Ferrer Aguilar es maestro en Administración de Empresas para Ejecutivo por la Universidad Olmeca y licenciado en Administración de Empresas por el Instituto Tecnológico de Tabasco, así lo señala el portal Expansión.

Trabajó durante varios años en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y se desempeñó como director de varias zonas arqueológicas del país, teniendo como su principal tarea la de conservar, proteger el patrimonio prehistórico, arqueológico, antropológico, histórico del país.

Su experiencia profesional ha sido en el ámbito de la arqueología. Por su cercanía con el mandatario (su paisano), Ferrer Aguilar llegó al recién creado instituto, cuya operación ha desatado una serie de polémicas, confusión y malestar entre los usuarios del sector salud.

Eso sí, Ferrer Aguilar, gana, de acuerdo a la Nómina Transparente de la Administración Pública Federal un sueldo mensual bruto de 139,663.59 pesos; es el encargado de decidir dónde y cómo ejercer el presupuesto autorizado del INSABI, y nombrar a los coordinadores que estarán al frente de las regiones de este Instituto. Uno se pregunta: ¿serán todos del INE o de Tabasco?

El Instituto de Salud para el Bienestar ya está ¿funcionando? Pero carece de reglas de operación. El Ejecutivo Federal tiene 180 días, a partir del 1 de enero de 2020, para establecer estos lineamientos y modificar el Reglamento Interior de la Secretaría de Salud, con el objetivo de dar atención médica a los 69 millones de ciudadanos que no cuentan con seguridad social.

Ex secretarios de salud de sexenios pasados han expresado que la creación del Insabi es un “grave error” ya que además de ser un retroceso en el otorgamiento de la salud pública, se desmanteló el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos (FPGC), que a lo largo de 15 años consolidó una reserva de 80 mil millones de pesos y que al haberle quitado 40 mil millones de pesos para otorgárselos al Insabi, imposibilitará costear las enfermedades graves de los afiliados al desaparecido Seguro Popular y sumar los nuevos casos anuales de pacientes crónicos.

En su página web, se señala que el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos es parte del Sistema de Protección Social en Salud y busca otorgar servicios médicos de alta especialidad a los beneficiarios del Seguro Popular que padecen enfermedades de alto costo (en virtud de su grado de complejidad o especialidad y el nivel o frecuencia con la que ocurren), que pueden poner en riesgo su vida y su patrimonio familiar, mediante la gestión de los servicios de salud y el financiamiento de las atenciones a través de la Comisión Nacional de Protección Social en Salud, así lo señala la página del Internet gobierno federal.

De acuerdo con la página web del Insabi, el instituto “brinda servicios de salud gratuitos y de calidad a todas las personas que se encuentren en el país y no cuenten con seguridad social; bajo criterios de universalidad, igualdad e inclusión”.

Además, destaca que los beneficiarios del Insabi recibirán servicios médicos sin restricciones porque habrá atención universal para todos los padecimientos, incluidos aquellos que generan gastos catastróficos, para lo cual se ha creado el Fondo de Salud para el Bienestar; también recibirán medicamentos gratuitos y demás insumos requeridos para sus tratamientos.

Pero en los hechos, los pacientes que llegan a los distintos hospitales públicos han denunciado que la atención, sobre todo en el tercer nivel (los hospitales que atienden especialidades médicas y realizan cirugías de alta complejidad), subieron las llamadas “cuotas de recuperación”. Incluso, hay quien ha denunciado que les han cobrado por estudios no realizados, a pesar de que su familiar haya fallecido.

Se dio el caso de un señor a cuya madre tenían que hacerle algunos estudios en el Hospital General, pero esa misma mañana la señora falleció, por lo que las pruebas médicas ya no se le realizaron. Sin embargo, personal del hospital le dijo que no le entregarían el cuerpo de su madre, hasta que no pagara los estudios (el caso fue hecho público en una de las conferencias matutinas).

Pense a que López Obrador condenó el hecho e insistió que antes había una política basada en un negocio, y que ha reiterado una y otra vez, que los servicios de salud otorgados por el Insabi, así como todos los medicamentos, son gratuitos. La realidad es que los ciudadanos se encuentran y sufren “otros datos”.

¿Acabar con la pobreza? Por lo que pareciera, quiere acabar con los pobres, ¿cómo? La respuesta es muy simple:

Matándolos.

Triste, pero esta es Mi verdad.

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Por adminultimahoragro

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