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Por: Max González

La noche del 29 de septiembre de 2018 fue una de las más difíciles en la vida personal y política del entonces alcalde de Acapulco, vilipendiado por varios que se decían amigos y muchísimos enemigos y ahogado por los problemas, derivados de una campaña negra orquestada desde el poder central desde 3 años atrás, ese día se despidió de sus colaboradores más cercanos pues a la mañana siguiente entregaba el bastón de mando a Adela Román Ocampo. “Mi vida no acaba aquí, hoy es uno de los momentos más complicados, pero voy a seguir con la fortaleza que ustedes me conocen”, dijo en ese momento.

Los días siguientes fueron de mucho jaloneo, lo crucificaron mediáticamente, el objetivo era prácticamente desaparecerlo del panorama y enterrar su carrera política pues les estorbaba en el camino a muchos poderes fácticos para las elecciones del 2021. Sus propios compañeros dirigentes del PRD lo catalogaron como un “cadáver político que ya no tiene nada que hacer aquí, lo ha perdido todo” aseguraron.

Lo acusaron de diversas cosas y se defendió como gato boca arriba. Reculó unos meses, tomó aire y al paso del tiempo salió de frente; en marzo de 2019 explicó con una serie de videos cada uno de los señalamientos, dio la cara al pueblo porteño, ofreció entrevistas, respondió dudas, acudió a la Contraloría Municipal, a la Auditoría General del Estado, a la Auditoría Superior de la Federación, a la Comisión Estatal de Derechos Humanos y a diversas oficinas del gobierno federal. Comprobó que nada de lo que se decía era real, no había ninguna denuncia o alguna indicación legal que coartara sus derechos políticos.

Estaba de vuelta, él lo sabía y comenzó a irrumpir y a subir en espiral dentro del nuevo contexto político dominado por MORENA; Adela fue su aliada sin saberlo, con sus declaraciones precipitadas presa de la desesperación por la incapacidad de no poder gobernar le abrió cancha pública en los medios y Evodio supo aprovecharlo. Aunado a eso impulsó a su “Nueva Mayoría”, la corriente que había forjado años antes al interior del PRD y que lo llevó al poder, tocó bases y amplió la estructura, sumó nuevos líderes, visitó colonias y de nueva cuenta volvió a la tierra, a caminar, a escuchar… regresó a sus orígenes con la fórmula que le había dado resultados.

De a poco abrió brecha, se apoderó del PRD afiliando a la mayoría de militantes durante el nuevo registro, se alió con otras tribus y fundó el Frente Amplio Democrático Guerrerense (FADG) desde donde inició una amplia cruzada de reposicionamiento, se adueñó de la fracción parlamentaria de los perredistas en el Congreso, se puso en los hombros el relevo generacional del PRD y lanzó nuevos cuadros para tejer fino cediendo la presidencia estatal del sol azteca, logrando con ello los consensos que lo llevarían a ser el candidato de unidad.

Para llegar a esa candidatura Evodio talachó mucho, estaba en ruta recorriendo municipios y regiones con la consulta ciudadana ¿Qué quiere Guerrero? cuando llegó la pandemia, se solidarizó y junto con su esposa Perla puso pies en tierra para visitar y apoyar a más de 150 mil familias con insumos alimenticios, brigadas médicas, consultas y medicamentos gratuitos, pipas con agua, fertilizante. Fue criticado y lanzó una de sus frases ahora célebres: “prefiero que me critiquen por hacer que por no hacer, no son momentos de buscar votos, vine para ayudar”.

Fueron estas acciones las que le permitieron ganar el proceso interno del PRD para ser el aspirante oficial a la gubernatura de Guerrero. No hubo rupturas en el sol azteca, volvió a mostrar tesón y oficio político logrando con un apretón de manos la unidad con Carlos Reyes y otros grupos. Pero no bastaban palabras, Evodio regresó a la operatividad porque tenía que demostrar su valía; revivió al PRD y realizó eventos con miles de gentes en las 7 regiones del estado. Logró lo que propios y extraños no imaginaron.

Hoy Evodio, a quienes muchos denominaron como un muerto político está más vivo que nunca; aunque a muchos no les guste es un activo altamente competitivo y el único que puede dar la batalla contra Morena. Cualidades tiene y ha sabido venderlas con una estrategia mercadológica llamativa; es un candidato joven, con experiencia en la administración pública con una familia consolidada y que nunca ha perdido una elección. Creció mucho en el último año dándose a conocer en todo Guerrero y sumó adeptos entre las filas del propio PRI, donde no lograron cerrar heridas y aún mantienen flancos abiertos por el desacuerdo entre Mario Moreno y Manuel Añorve.
   
El aspirante perredista ha empujado fuerte rumbo a la gubernatura; su esposa ha sido un factor importante para ello, con experiencia realiza una campaña paralela recorriendo toda la entidad. Hoy en el PRI y en MORENA están preocupados por su despegue, el joven político ha madurado y el mismo Félix Salgado ha expresado que es al único rival que le tiene temor y respeto. Nada está escrito y la contienda está abierta.

Evodio, a quien muchos llamaron ‘cadáver político’, hoy toca con fuerza las puertas de Casa Guerrero.

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Por adminultimahoragro

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