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*El escenario político de Acapulco está dibujado en el tablero estatal y el movimiento abanderado por Víctor Aguirre sería una estrategia adecuada para desbocar a un adversario tan fuerte como hoy lo es Morena.

Por: Ernesto Caballero

En el juego del ajedrez, el enroque es una jugada en la que se mueven simultáneamente el rey, que se desplaza dos escaques hacia un lado, y la torre, que salta por encima del rey y se coloca junto a él.

Esta apuesta, es el único caso en que se pueden mover dos fichas –el Rey y la Torre–; puede ser el ejercicio de una contra ofensiva, o una oportuna precaución ante el probable jaque del adversario.

Si revisamos la historia internacional, “el congreso del partido Rusia Unida, aceptó la propuesta del presidente Dimitri Medvedev, de encabezar la lista de candidatos parlamentarios para 2010 y Vladimir Putin, como candidato presidencial en marzo de 2012”. Esta es la descripción expresa de cómo se mueven las piezas en un contexto político. (Diario EL COMERCIO, Agosto 2019)

Algo parecido está sucediendo en menor impacto en la política bipartidista de la alianza PRI-PRD para contender por la gubernatura de Guerrero y obtener un candidato fuerte a la Presidencia Municipal del ayuntamiento más importante del estado, es decir de Acapulco.

El fin de semana pasado, el viernes en la noche, para ser precisos, las dirigencias nacionales y estatales de los dos partidos políticos, anunciaron que contendería por la gubernatura de Guerrero, el seis veces vencedor en distintas elecciones y dos veces alcalde de Chilpancingo, Mario Moreno Arcos, dejando fuera al “alfil” político más importante del tablero perredista estatal, es decir, hicieron el sacrificio, bajando al ex alcalde de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre.

Esto en automático, da la interpretación de que pudiera haber una negociación importante de cara a la elección para escoger al candidato que contenderá por la alianza en Acapulco. Para esto habría que poner en antesala el análisis de otros dos tableros importantes.

En el tricolor, juegan por un lado Ricardo Taja, quien cuenta con un capital político importante, pues lo demostró en la última contienda electoral, en la que no le alcanzó para vencer al tsunami lopezobradorista. Y al otro lado del tablero está una mujer que ha levantado la mano para sostener la candidatura del PRI y que su trayectoria como gestora social y representante popular la respalda, es decir, Julieta Fernández de Añorve.

Ahí hay una pugna interna que se antoja difícil de resolver, pues Ricardo Taja con los números en la mano, tiene con qué sostener su aspiración. Y Fernández Marqués su legitimidad no la mantiene por ser la esposa de Manuel Añorve, otros de los activos importantes del priísmo en Guerrero, sino porque ante el contexto feminista y su trabajo, le da oportunidad de que obtenga el espacio.

En el otro tablero, el amarillo del Sol Azteca, Víctor Aguirre la tiene menos complicada, pues el otro candidato registrado oficialmente no despega, trae un apaciguamiento algo extraño que no lo ha hecho ver como la amenaza que representaba meses atrás.

Luego entonces, muy probable es que Aguirre Alcaide salga librado de la primera contienda y tenga la candidatura del PRD. Es casi irreversible la situación. En cambio en el PRI, destrabar el juego en el que se traen en “jaque” los dos contendientes priístas suena verdaderamente complicado.

Y con la firme intención de provocar una contra ofensiva que verdaderamente haga mella a la marca de Morena, lo necesario será, aplicar un enroque político que fortalezca la alianza y que no logre heridas tan grandes al interior de los partidos.

Y con la decisión de que vaya Mario Moreno a la candidatura de la gubernatura, la situación obliga a pensar que las dirigencias estatales de los partidos realizarían el enroque en Acapulco, con la firme intención de proteger la gubernatura y salir librados de la operación cicatriz en el Revolucionario Institucional.

El escenario político de Acapulco está dibujado en el tablero estatal y el movimiento abanderado por Víctor Aguirre sería una estrategia adecuada para desbocar a un adversario tan fuerte como hoy lo es Morena.

Pero a su vez, sería la prueba de fuego obligada para cruzar el voto y con ello, saber lo que todo mundo siempre se ha preguntado: ¿Votaría un pirísta por el PRD o un perredista por el PRI?

Bajo esta premisa, se obliga a la militancia de ambos partidos, no solo a coaccionar el voto cruzado, sino a hacer trabajo político a ras de piso de unos con otros y por los otros. En esta situación, también al que mejor le viene, es a Víctor Aguirre.

El posicionamiento reciente del regidor perredista con licencia y este posible ‘enroque político’, lo perfilaría para ser el candidato natural de la coalición para librar desencuentros y objeciones en el tablero tricolor, en el que seguro tardarían mucho los priístas en solucionar.

Además, Víctor Aguirre representa el perredismo cupular pero también se le reconoce como un buen agente negociador; al menos eso ha hecho ver en las sesiones de cabildo porteño; por ello sería el ideal para conciliar con el PRI un trabaja conjunto que los lleve a competir en buena lid y tratar de vencer al partido en el poder.

La encomienda está hecha, los tiempos se acortan y los plazos se vencen, así que habrá que esperar los momentos de las definiciones para ver si el PRI y el PRD harán un enroque político entre el candidato a la gubernatura y el candidato a la Presidencia Municipal de Acapulco.

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Por adminultimahoragro

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