*La quiebra moral de la que habla el director de la paramunicipal, no sólo tiene que ver con la percepción de los acapulqueños, sino que al interior nadie cree en el organismo.
*A pesar de que huele mal, se destapará la cloaca. Vamos viendo a quien alcanzará el hedor.
Por: Rosario Dávila
El día de ayer Mario Pintos Soberanis, director de la Comisión de agua Potable y alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama), sostuvo una entrevista con uno de los medios de mayor circulación en el estado, y acentuó que el organismo “tiene sed y huele mal”.
No hace falta ser un técnico experto, para notar que, a partir de la llegada de él a la dirección del organismo del agua, se ha dejado venir un sin número de problemas que han visto la luz pública a través de la opinión pública, y sobre todo de algunos medios informativos que han dado cuenta de ello.
La decisión de la alcaldesa, Adela Román Ocampo para que Mario Pintos Soberanis sea la cabeza del organismo, obedece simplemente a que, él es una persona de todas sus confianzas, y eso no lo entienden muchos, sobre todos aquellos que hablan de una supuesta la designación arbitraria, que incluso han llegado a concluir que fue y es ilegítima, con todo y que ante la ley, Pintos Soberanis cumple a cabalidad con lo marcado por el reglamento.
Sin embargo, tras la llegada de su equipo de confianza, se han tocado a personas que se sentían dueños de la paramunicipal, y que podrían hacer con sus estancias financieras, operativas y comunicacionales lo que quisieran, cuestión que sin duda ha abonado al quebranto financiero, que ha señalado el propio director de la institución.
Esto sin duda, tal cual lo ha manifestado constantemente la cabeza del organismo, ha causado que dicha quiebra financiera se vuelva una quiebra técnica, ante la falta de materiales para poder realizar las reparaciones de fugas correspondientes o lograr dar acceso a la población del vital líquido por medio de la distribución.
Todo ha comenzado a gestarse, como si manos intencionales quisieran exponer o medir las capacidades del nuevo director luego de su llegada.
Primero, es notorio que los directivos operativos, esperan un acercamiento más formal de la dirección, pero también es notorio que se lavan las manos cuando brotan los problemas por falta de suministro de agua.
Su sindicalismo y sus bases, han arropado una postura al estilo puro de Poncio Pilatos. Es palpable la ausencia del trabajo en equipo para sacar adelante a la paramunicipal, comienzan a accionarse ya que tienen que “apagar el fuego” de manifestaciones o marchas que realizan líderes de distintas colonias.
Líderes por cierto, que también obedecen a intereses personales, y que además están manejados con intenciones distintas, a la de solamente querer manifestarse por la falta de agua. Esa es la forma, pero también sería interesante saber el fondo, como el caso de la última líder de la zona poniente, Marilú Saucedo, que utilizó a colonos de la zona como botín político, para hacer presión luego de la toma de decisiones sobre mover a los hijos de ésta de sus puestos de trabajo, que tenían incrustados al interior de Capama (como el que estaba en la sub dirección de informática).
En paralelo suceden muchas coincidencias.
A la par, suceden cosas que no son fortuitas, sino que se manifiestan con intenciones precisas. Tal es el caso de ex director operativo Baldomero Díaz Corbalá, quien estuvo en la paramunicipal durante el periodo del 2008 al 2013.
Díaz Corbalá grita a los cuatro vientos que la corrupción acabó con la parte operativa de Capama, cuestión que sin duda es totalmente cierta, ya que ha dejado de ser un “secreto a voces”, para convertirse en la realidad de la paramunicipal.
Aunado a ello, sentencia que el problema de la dotación de agua potable se debe a la deficiencia y falta de mantenimiento a los equipos. Y hasta ahí la historia ya todo mundo la sabe; sin embargo, la casualidad comienza a gestar sospecha, cuando con intenciones reales y sostenida con publicaciones en medios de comunicación bajo una línea política, y tal vez hasta financiada, anuncia que su persona sería el ideal para ocupar el cargo de la dirección, puesto que como él conoce área operativa, él sí podría llevar el agua a los hogares de todos los acapulqueños.
Pero si la corrupción de la anterior administración, acabó con la parte operativa, y el sistema operativo está colapsado, ¿qué le hace pensar a Baldomero, que, si ocupa la dirección, pueda ser diferente la realidad de las cosas?
En esta campaña, que ha promovido Díaz Corbalá, quien fuera también Director Técnico de 2006 al 2008, ha movido sus piezas, y logró exponer ante la comunidad Politécnica su tema “Agua suficiente para Acapulco y Finanzas Sanas en Capama”, que atrajo inminentemente a los especialistas o conocedores, debido a que la información llegó sesgada, puesto que no les dijo cuánto hay que invertirle al organismo para que la premisa de su proyecto se cumpla.
Baldomero Díaz, es además una persona muy cercana al Senador priista Manuel Añorve Baños, así que podría dejarse en tela de juicio, si está actuando por sí solo, o en su defecto, hay una mano atrás “que mesa la cuna”.
Lamentable sería que poderes priístas estuvieran boicoteando las instituciones municipales con fines maquiavélicos, sería una guerra sucia ya declarada, con fines totalmente electoreros, y que, además atropellarían los derechos e intereses de los acapulqueños, que son los que sufren de este tipo de confrontaciones. ¿Pero a quien le interesaría más que el gobierno de Morena de Adela Román, desfalleciera?
Sin embargo, con cautela, Pintos Soberanis, aseguró que hay una coincidencia con Baldomero Díaz, en el sentido de que el tema se debe de despolitizar “y que no debe de haber colores en la repartición del agua” (Harrison, El Sur, Noviembre 15, 2018).
Y en la entrevista además arguye con condescendencia: “ojalá me preste ese diagnóstico, me ayudaría, si tiene la varita mágica o la receta con mucho gusto la acepto”
La otra quiebra, la moral
La quiebra moral de la que habla el director de la paramunicipal, no sólo tiene que ver con la percepción de los acapulqueños, sino que al interior nadie cree en el organismo.
Los sindicalistas están más preocupados por ocultar el lodazal que le destaparon a Gilberto Baños, dirigente del sindicato del SUSPEG que cobija a los trabajadores sindicalizados de Capama, en donde dan a conocer los altos sueldos que se “maman” bajo las canonjías del propio sindicato, que en lograr canalizar beneficios a la base trabajadora.
Ayer, en su informe, los chiflidos, los gritos de inconformidad y los señalamientos de corrupción, los alcanzaron a él y a todo su comité directivo.
Y a la par, los grupos de wahtsapp y las redes en Facebook, evidenciaron las listas con los sueldos millonarios, con el título de una “lista de parásitos”, que en efecto, nada hacen por el organismo, pero que lo “chupan” como viles garrapatas, es decir con el afán de engordar y poder reproducirse.
Aunado a esto, se gesta una inconformidad social en el municipio, que en efecto obedece sin duda a los pocos resultados que ofrece la paramunicipal en el suministro de agua, reparación de fugas y arreglo de drenaje; sin embargo, el problema se acentúa cuando la corrupción que tanto se señala, baja hasta los operadores de las válvulas, los famosos “valvuleros”.
Todos aquellos trabajadores, que encargados de una válvula, obedecen al pago de particulares para poder sostener el suministro de agua potable hacia determinada dirección. Y lejos de que podamos encontrar culpables, la respuesta de los directivos operativos, es que los investiguen puesto que ellos nada tienen que ver.
Sin embargo, ante todo esta situación que permea en el contexto de Capama, que pareciera un boicot, el director del organismo sentenció: “Las noticias no son agradables, estamos encontrándonos sorpresas muy delicadas, en consecuencia, lo que puedo asegurar es que se tendrá el diagnóstico con la cruda realidad, no ocultaremos, no me gusta maquillar cifras y vamos a demostrar cómo se encontró, pero diría que en un estado lamentable” (Harrison, El Sur, Noviembre 15, 2018).
La advertencia está hecha, muy probablemente se asomen nuevas revisiones o auditorías, y tal vez éstas pudieran ser externas; el punto “es tener los pelos de la burra en la mano” para poder ofrecer información concreta y concisa de cómo dejó la administración pasada al organismo.
Que hay que decirlo con todas sus letras, no hace falta ser experto para saber lo que todo mundo dice: está quebrado.
Por lo tanto, la lectura que se percibe, es que a pesar de que huele mal, se destapará la cloaca. Vamos viendo a quien alcanzará el hedor.
![]()