*Yoshio Ávila consiguió forjar varias virtudes en tan solo instantes después del embate del huracán Otis: 1) Ayudar sin distingo 2) Ayudar de inmediato y 3) Ayudar sin cargo o puesto público
Por: Ernesto Caballero
El que suscribe la nota, tuvo la oportunidad de acompañar al joven morenista Yoshio Ávila a una de las entregas de apoyo alimentarios y despensas al poblado del Pedregoso, en la zona poniente del puerto de Acapulco.
Lo anterior, a tan solo unos días de haber sucumbido los embates del huracán Otis en el puerto de Acapulco.

Con las limitaciones de este testigo presencial (por un accidente recientemente) hacía recuento de cómo un joven voluntarioso hacía todo lo que a su alcance estaba para poder ayudar a la gente de Acapulco.
Él entregaba muchos apoyos alimenticios y despensas y yo consultaba a la gente. Y en esas andábamos, cuando un señor de edad, más o menos de entre 50 y 60 años, corrioso del cuerpo y piel Morena, asoleado y con barba media crecida expresó sin aspaviento:
-¡Ese chamaco la va a hacer gacha!
De inmediato increpé: ¿Usted cree?
– A wilfor, dijeran los chamacos; me respondió.
Presto a lo que señalaba, vi que ya traía consigo su bolsa con muchos productos básicos, la cargaba arriba del hombro y caía en su espalda.

Vi obligada la conversación y le dije: a ver, vámonos para la sombra, la quiero preguntar algo. Ya estando ahí, continué indagando, un tanto por curiosidad y un tanto por “cosquilleo político”.
¿Y usted cómo se llama?, cuestioné.
-Don Gume, me dicen. Me llamo Gumercindo, por eso. Me dijo.
-Oiga y ¿cómo ve a este jóven?
-¡Bien por el muchacho! Dicen que no es representante de gobierno y que no dio ningún discurso ni nada, de esa gente necesita Acapulco, que no vengan a pararse el cuello, que vengan a ayudar.
-¿Y usted sabe que ese muchacho quiere ser Presidente Municipal de Acapulco?
– ¡Huy! Estaría chingón, ya había escuchado de él. Hay que ponernos al tiro, porque ha de ser de Morena.
– En efecto es de los Morenos, respondí.
-Fíjese ese canijo llegó hasta acá, que no ha llegado ninguna ayuda. Y no es gobierno. Que participe, de plano va a contar conmigo.
Y así es como di cuenta de que Yoshio Ávila consiguió forjar varias virtudes en tan solo instantes después del embate del huracán Otis.

La primera premisa, es que fue de los pocos personajes que no se guardaron, que salieron de inmediato a buscar ayuda, viajando al Estado de México y consiguiendo víveres y despensas. Para luego repartirlos en donde la ayuda del gobierno no había llegado.
La otra, es que llegó sin ningún discurso a las zonas de los damnificados. Su presencia se centró en apoyar a los que no les ha llegado nada.
“Nosotros no somos gobierno, no tenemos recursos públicos, lo hacemos porque somos de esta tierra también, somos acapulqueños”, le gritó a la gente en la colonia Mártires de Cuilapan.
El morenista, cauto y muy sensato ha recorrido la colonia ya mencionada, pero además, acudió al llamado en el poblado de La Frontera y la comunidad del Pedregoso.
Y la última de las premisas que se valora en demasía, es que los apoyos llegan sin etiqueta, color o partido. En el momento que llega a cada una de estos lugares, se hacen filas y se les entrega a todos. Sin importar alguna filia o fobia política.

Y es que Ávila González está consciente de que por Acapulco sólo hay una directriz: “Tenemos que llamar a ayudar, a ayudar a ayudar, al que menos tiene, tenemos que priorizar a los adultos mayores, no se desesperen, va alcanzar para todos”.
Y bien lo dejó claro en Mártires de Cuilapan, a todos nos duele Acapulco: “Nos duele lo que están viviendo nuestras familias y para que no falte un plato de comida en casa, una botellita de agua, es esencial, pero lo traemos de todo corazón”.
![]()