Por: Ernesto Caballero
*Los políticos en los momentos de Otis, entendieron finalmente que no se debe de lucrar con la tragedia, pero los carroñeros del presente, siguen en la misma tesitura.
Durante el gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador se suscitaron los dos grandes fenómenos meteorológicos que sucumbieron y dejaron sentir sus embates al puerto de Acapulco: Los huracanes Otis y John
Si bien es cierto que la acción del Gobierno Federal tardó en llevarse a cabo, porque no había una estrategia clara, hasta que, por medio del Ejército mexicano y su presupuesto, se implementaron las acciones que suministraron los enseres para los damnificados.
Al mismo tiempo, Adriana Montiel, quien repite como Secretaria del Bienestar, puso en marcha los programas para atender a 270 mil familias de damnificados que resultaron después de los estragos del Huracán Otis. A dichas familias se les otorgó la cantidad de 40 mil pesos. Y en el caso de algunos comercios fueron entregado 70 mil pesos. También se entregaron Créditos “Esperanza” para empresas formales, con entrega de apoyos de hasta 250 mil pesos.
La ayuda después de Otis fue lenta, pero paulatina e integrada con la repartición de despensas por parte de la Guardia Nacional, la Marina y hasta el Ejército Mexicano, como parte de la puesta en marcha del programa DN-III.
Intrínsecamente y ante la llegada inminente del proceso electoral del 2024, el entonces mandatario mexicano, dio la orden que incluso no lo vieron bien a muchos actores políticos que quisieron ayudar con buenas intenciones.
Y es que López Obrador ordenó que nadie abusara de la tragedia; que no tendría que actuar ninguno de los aspirantes o suspirantes en la entrega de despensas, apoyos de láminas, luminarias o limpia de calles.
Hubo por ahí quien asomó la cabeza, acompañado de la Marina y fue videograbado en los teléfonos de quienes no recibían apoyos y la información se difundió. Fue bastante la crítica que se dejó venir y el Gobierno de México insistió: Nadie debe de aprovecharse de la tragedia. Y nadie es nadie
Actualmente, el fin de semana pasddo, al estilo puro de la 4T ( tarde y sin valía) Esthela Damián Peralta, subsecretaria de Prevención de las Violencias de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, visitó el municipio de Álamo en el estado de Veracruz, después de la tragedia de las lluvias que se suscitaron en este mes y que dejaron inundado varias zonas de la ciudad.
Junto con el Almirante Secretario de Marina, Raymundo Morales Ángeles se treparon a una camioneta de la Secretaría de Marina -una patrulla- y recorrieron, sin ensuciarse los pies, parte de la ciudad.
Corroboraron sin duda, hasta donde llegó el nivel del agua, dónde y cómo fue el que el río se salió y también observó que los que ahí viven sencillamente lo perdieron todo.
¿Hizo algo productivo? No lo dio a conocer
Sencillamente vino el espacio para la foto y fue aprovechado y difundido con bombo y platillo.
La diferencia de los actores políticos del pasado momento de Otis, entendieron finalmente que no se debe de lucrar con la tragedia, pero los carroñeros del presente, siguen en la misma tesitura.
La funcionaria federal no arregló nada, no realizó nada y no se supo nada de su visita; al menos no en fuentes oficiales y/o en redes sociales.
A la vista de todos, por la pose ofrecida y el momento captado en la foto, pareciera que todo estuvo planeado.
Que lástima que todavía siga habiendo políticos que se sostienen de una tragedia para sumar voluntades; pero no han entendido, que eso, al contrario de ayudarlos o fortalecerlos, los mengua; pue no es bien visto por nadie que se aprovechen de las circunstancias que viven los hermanos de Veracruz.
Ya el tiempo y la misma población habrá de juzgarla en su momento.
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