Por: Michel Vargas
Acapulco; Gro,. A 15 de marzo del 2026.- Con una invitación a los fieles a unirse en oración ante los escenarios de violencia que se viven en distintas partes del país y en el mundo, el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, pidió a la población unirse a la jornada mensual de oración por la paz en México, que se realiza cada tercer domingo de mes.
Durante su mensaje dominical, el arzobispo recordó el llamado del Papa León XIV, quien recientemente expresó su preocupación por la situación que se vive en Medio Oriente, un escenario que en últimos días ha dejado varias personas sin vida.
El papa advirtió sobre los episodios de violencia y devastación en la región, así como el clima de odio y miedo que prevalece, lo que genera el riesgo de que el conflicto se amplíe y provoque mayor inestabilidad entre otros países.
De acuerdo con el mensaje compartido por el arzobispo, el líder de la Iglesia católica ha insistido en que es urgente que las naciones renuncien al uso de las armas y opten por el camino del diálogo y la diplomacia para resolver los conflictos.
“Para ello, ha de ser muy profunda la convicción de que la verdadera seguridad no nace del control que alimente el miedo, sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos. Solo desde esta firme convicción, los líderes de las naciones tendrán la valentía de abandonar los proyectos de muerte y detener la carrera armamentista”, dijo.
Leopoldo González también destacó que la construcción de la paz no depende únicamente de quienes ejercen la autoridad en los países, sino también de cada persona. En ese sentido, llamó a los ciudadanos a trabajar con creatividad y constancia para fomentar la paz en la vida cotidiana, comenzando en el corazón de cada individuo, en la familia, en la comunidad y sobre todo en la ciudad.
Finalmente, el líder religioso recordó que el tiempo de Cuaresma es un periodo de preparación para la Pascua de Jesucristo, cuyo primer regalo tras la resurrección es la paz. Por ello, invitó a los fieles convertirse en artesanos de paz y reconciliación en cualquier lugar donde se encuentren, siempre con un espíritu de reconciliación, perdón y diálogo.
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