*Se acerca un momento coyuntural y eso lo deben entender sus asesores para ofrecer una política social dinámica que le dé curso a la forma de gobernar.
Por: Ernesto Caballero
Ayer, la presidenta municipal, Adela Román Ocampo celebró una mesa de trabajo con integrantes de comités vecinales del distrito 6, quienes realizaron diversos planteamientos relacionados a servicios y obra pública.
Y en primera instancia ella respondió algo muy cierto y congruente: “para que haya un buen gobierno tiene que haber una sociedad fuerte, unida y organizada”. Sin embargo, conforme procedió su discurso cayó en el dicho coyuntural de lo que ya muchas veces se ha escuchado decir.
La alcaldesa maneja dos premisas, básicas…
La primera de ella, informar que recibió un Ayuntamiento “endeudado” y “que la administración no cuenta con la capacidad financiera para responder a todas las necesidades”, cuestión que todos ya conocemos, y que, por ello, fue escogida para que ponga orden en las finanzas de las arcas municipales y pueda emprender una nueva ruta administrativa.
En abono al análisis del discurso, la alcaldesa señaló en su segunda premisa, que buscará el apoyo de la federación para bajar recursos y programas en favor de la población, algo que ya ha demostrado con sus visitas a las Ciudad de México, entablando reuniones con funcionarios y diputados federales.
Los esfuerzos sin duda son notorios, el argumento perfecto sobre que “Acapulco necesita de todos” para salir adelante, es el mejor estandarte que ha definido Román Ocampo para poder solventar los problemas de la actual administración.

Sin embargo, esta será una tarea que no podrá lograr sola, y es que lo que le hace falta a la alcaldesa porteña, es tener funcionarios que se olviden un poco de la grilla política y vayan en búsqueda de los recursos a través de la gestión, como ella ha puesto en claro con su ejemplo.
Sin embargo, como todos tienen miedo a “mover un dedo”, porque no vaya a ser, que lo vean mal el cuerpo de asesores de la alcaldesa y la historia de cada uno de ellos concluya en que “les corten la cabeza”, prefieren, por ende, no arriesgarse. Así sencillamente no habrá un gobierno conjunto donde “jalen parejo” con sus respectivos funcionarios; el “paquete” solita “no lo va a aguantar”.
Ante dicho miedo, a los funcionarios les ha dado por no moverse; no vemos a la directora de Cultura moviéndose para conquistar recursos e implementarlos en la ciudad… Tampoco vemos a los secretarios de Desarrollo Social y Seguridad abordando las esferas federales para concretar recursos que ayuden a resolver los problemas de Acapulco. Toda la tarea recae en la propia alcaldesa; y mientras tanto, los escudos trabajan con el mismo discurso para todas las peticiones de la ciudadanía.
Hay que tener cuidado, porque esa situación puede desgastar. La alcaldesa, está muy referida por aquellos que están encerrados en cuatro paredes queriendo resolver el mundo y han logrado permear en la alcaldesa, la idea de que el municipio ocupa el primer lugar en pobreza extrema, por lo que el gobierno federal encabezado por Andrés Manuel López Obrador, ha destinado más de 500 millones de pesos, recursos que serán aplicados en los polígonos con mayor marginación.
Pero si la historia fuera tan fácil, entonces por qué vemos a la aguerrida Adela Román Ocampo buscando recursos por todos lados, y con ello, lograr recursos extraordinarios que ayuden a resolver el problema del endeudamiento financiero que tiene el puerto de Acapulco.
Dice el dicho, que el que no arriesga no gana… y por si fuera poco, los que están en su equipo prefieren no arriesgar, se encuentran muy cómodos en donde están. Esto se conoce como conformismo.
Va a llegar un momento, en que estos discursos que vemos una y otra vez, pueden desgastar la imagen de la Presidenta, y lejos de ayudarle, esta estrategia impuesta por casi todos los funcionarios municipales, surtirá un efecto revirado que cause el descontento social y que termine en una percepción parecida a la de Evodio Velázquez.
Nadie dijo que gobernar Acapulco era fácil, sin embargo, ahora que no hay momento álgido al interior del municipio, al menos políticamente hablando, se percibe que es tiempo para dos cosas: 1) que los asesores salgan de esas cuatro paredes y vean la realidad del puerto y 2) que todos los funcionarios deben “jalar parejo” para que este barco llegue a buen término.
En el contexto, Evodio…
Se acercan momentos de enfrenamientos, políticamente hablando; sobre todo porque el ex alcalde de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre ha salido a la luz con una campaña de responder a todos los señalamientos a los que ha sido objeto en medios de comunicación y en redes sociales. Su intención sin duda, es meramente política; sin embargo, está claro que al “aclarar” sus situaciones, vendrá los descréditos contra alguien que incluso lo tachó de “mañoso”.

Por lo que el equipo de asesores, tendrá que ser muy cuidadoso en su estrategia si no quieren salir raspados.
Velázquez Aguirre, es un joven sí, pero es un viejo lobo de mar que aprendió rápido el oficio político, por ello la amenaza consciente: los respeto a todos, pero no voy a dejar que me señalen.
Es por ello, que en las oficinas del actual ayuntamiento, deben entender que utilizar los mismos discursos caducan y eso se tiene que tener muy claro para poder ofertar una dinámica política distinta.
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