Por: Enrique Caballero Peraza

“Calumniad con audacia; siempre quedará algo” Francis Bacon (1561-1626) (De Dignitate et Argumentis Scientiarum).

La mentira ha existido desde el momento en que se creó el lenguaje, ya sea para exagerar una información o para dar una información distinta, por así convenir a los intereses del informante, desgraciadamente existe y seguirá existiendo mientras alguien crea que puede obtener algún beneficio con ella.

Para los medios de comunicación, el beneficio principal que no el único, es la obtención de una mayor audiencia, conforme a la cita atribuida a William Randolph Hearst, «No dejes que la verdad te estropee un buen titular», también existe la calumnia bajo contrato, el famoso plan C, recordemos: Plan A, no hablo mal de ti, Plan B, hablo bien de ti, Plan C, hablo bien de ti y hablo mal de quien tú me digas. Desafortunadamente esto existe y en ocasiones los embates pueden ser brutales, cuando el afectado se atreve a afectar intereses.

Todos los día hay mentiras que se producen y difunden entre nosotros, lo hace la televisión, la radio, internet, los periódicos y las revistas, cualquier lector mediadamente informado, no sólo debe ponderar y confirmar la información que nos presentan los medios, también deberíamos de desenmascarar a los mentirosos y sus mentiras; es necesario que el lector se vuelva un poco más cauto al valorar las noticias no como edictos incuestionables de la verdad absoluta, sino como datos en los que caben la subjetividad y el error.

Una sencilla fórmula puede servir para estar sobre aviso: en caso de duda, haga la pregunta: ¿qué me están vendiendo y quién me lo está vendiendo? En el caso del recientemente nombrado Comité de Participación Ciudadana, del cual nos habla la Ley Estatal Anticorrupción, se integró una figura que cuenta con el reconocimiento de sus pares (Es Presidente del su Colegio de Profesionistas) y el aprecio de sus compañeros de aula, al ser doctorante de la primera generación del Doctorado en Administración Pública y Ciencia Política de la Universidad Americana, e integrante de la Asociación de Postgraduados del estado de Guerrero, me refiero al Doctorante Ignacio Rendón Romero.

Su nombramiento produjo algunos cuestionamientos, por eventos del año 2008, que vale la pena traer a colación. Ignacio Rendón que es un profesionista íntegro, llegó a ocupar la posición de Auditor General del estado de Guerrero, y empezó a hacer su labor, era una época donde la rendición de cuentas todavía no existía, estaba en pañales y los presidentes municipales hacían de las suyas (más que ahora), al auditarlos, empezó a dar cuenta de irregularidades y las informaba al Congreso del Estado, su actuar no fue del agrado de algunos grupos políticos y sin más, hubo alguien que le pidió la renuncia, dándole tres meses para ello, y si no lo hacía, se atendría a las consecuencias.

Ignacio, valiente, se negó a renunciar y siguió haciendo su trabajo, a los quince días, una docena elementos uniformados como policía federal, irrumpió en su domicilio, asegurando tener una orden de cateo que nunca exhibieron y sin mencionar cual era el tema de la investigación.

Era un mensaje claro. Párale. Ignacio no cedió. Continuó haciendo su trabajo. La siguiente estrategia contra el valiente auditor fue mediática, hicieron facturas apócrifas de botellas de whisky, tequila y champagne, tratando de evidenciar que se pasaban a cargo de la auditoría. Hecho totalmente falso, para completar el esquema y exhibirlo como alguien que llevaba una vida disipada, hicieron públicas fotografías, donde se encontraba al lado de una o de dos chicas en traje de baño. Primer punto, si yo voy a cualquier comercio y solicito una factura a nombre de cualquier razón social, me la darán sin discutir, mientras aporte el RFC.

Después puedo exhibir y decir que el Arzobispo factura los condones que compra en lo farmacia. Segundo punto, no conozco a ningún caballero, que sea capaz de negarse, si le piden que le tomen una foto, ya no digamos una dama en bikini, igual un joven o cualquier personaje, del cual no podemos tener control de quien sea en realidad. Es parte del ejercicio de la vida pública, cualquiera que haya participado como candidato o que haya tenido un cargo público lo sabe, la gente se acerca y pide la foto.

En aquel tiempo, el diputado Sebastián de la Rosa, tomó este tema, escuchó los cantos de las sirenas mediáticas y pensó que podría sacarle provecho político, solicitó al congreso que hicieran una auditoría externa, la cual fue exigida por Ignacio Rendón, el auditor cuestionado, el dictamen lo hizo una empresa internacional, sin ningún nexo con Guerrero, Baket Tilly México, adscrita a Baker Tilly International, el auditor externo presentó su informe técnico, exonerando de cualquier irregularidad a Ignacio Rendón Romero. Ante el texto del informe, que estaba en lenguaje contable, el diputado Sebastián de la Rosa, le preguntó al contador de Baker Tilly: ¿Del 1 al 10, que calificación le pone al organismo auditado? La respuesta fue clara y contundente: No calificamos así, pero en todo caso, le pondría 10.

Así que hoy le deseamos a Ignacio Romero Rendón, que no ceje, que vigile desde su nueva función el ejercicio de los recursos públicos. Y que siga como es hoy, honrado y valiente. Dándonos el ejemplo de congruencia y búsqueda de excelencia profesional y académica. Sin dejarse jamás vencer por la calumnia. Enhorabuena.

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