*La declaración llevó la información a las redes sociales, cuyos usuarios hicieron escarnio del tema; incluso se volvió nota a nivel nacional, sin embargo, la situación ameritaba que se contextualizara. La respuesta llegó en un comunicado.
Por: Ernesto Caballero
El día de ayer la Presidente Municipal de Acapulco dio declaraciones sobre los índices delictivos del puerto, justo después de haber intercambiado placas con la tripulación del tercer crucero que llegó a la ciudad en menos de un mes.

De primera instancia parecieron afirmaciones “fuera de lugar”, incluso disparatadas. Y cito textualmente lo que dijo: “Nosotros tenemos alrededor de 16.2 por ciento de extrema pobreza que también puede ser un factor para la violencia, el tema de género puede ser un factor para la violencia, la falta de empleo también puede ser un factor para la violencia, el mismo eehh, la calor también puede ser un factor para la violencia, una mala alimentación; cuando uno trae una mala alimentación, por ejemplo, si comes más carbohidratos te acelera”.
La declaración llevó la información a las redes sociales, cuyos usuarios hicieron escarnio del tema; incluso se volvió nota a nivel nacional, sin embargo, la situación ameritaba que se contextualizara, situación que desafortunadamente para la alcaldesa acapulqueña no ocurrió.
Parecerá mentira, pero en efecto, la calor o el calor (que más adelante lo escudriñaremos), también es un factor comprobado, en el que tiene puede desatar una conducta violenta de momento.
Y es que no hay que ser estudioso del tema ni científico, para poder verificar que este elemento climático te vuelve irritable, y quien posee una postura como esa, fácilmente puede detonar en ciertas conductas violentas.
Y por tan solo citar un ejemplo, la mayoría de las peleas y discusiones en las calles, cuando se trata de conductores, es porque estos enfrentaron seguramente un mal momento al confluir la pérdida de tiempo en el tráfico, la presión y el estrés por no llegar a tiempo a tu lugar de destino y por supuesto, el calor agobiante de un mediodía en una unidad que no cuenta con aire acondicionado.
Varios de los factores expuestos por López Rodríguez coinciden según los científicos. Por citar un ejemplo realmente perturbador, el informe ‘Violencia a manos de la pareja íntima en Madrid: análisis de series temporales (2008-2016)’, realizado por psicólogos, epidemiólogos y expertas de la Policía Nacional y la Guardia Civil, da cuenta que después de una ola de calor, el riesgo de sufrir una agresión machista se incrementa un 40% y el de ser asesinada por su pareja, en un 28%.
De acuerdo a consultas hechas en internet, con fuentes ciertamente confiables, estudios constatan la influencia del clima sobre el estado de ánimo.
“El humano tiene como límites estar y tener entre los 36 y los 37 grados, a partir de ese límite, se producen episodios de irritabilidad y estrés que, además, pueden empeorar por la falta de un descanso reparador.
Científicos de la Universidad de Berkeley (EEUU) fueron los primeros en investigar las consecuencias de esa perturbación en el comportamiento social. Analizaron 60 estudios de todo el mundo con datos que abarcaban centenares de años.
Comprobaron, por ejemplo, que los casos de violencia doméstica se disparaban en India cuando padecían sequías y que durante las olas de calor en Estados Unidos aumentaban las denuncias por asaltos, violaciones y asesinatos.”
Y lo dice bien la titular del ejecutivo del municipio en un comunicado emitido ya muy tarde, no pudo expresar correctamente sus ideas completas en las declaraciones y hasta ofreció disculpas a los ciudadanos que se sintieron ofendidos. El tema es que no contextualizó y sólo ofreció esa información, sin embargo, tiene razón, el o la calor, es un factor que irrita y conlleva a tener conductas violentas.

La Calor o el Calor, ¿está bien dicho?
¿Es válido el uso de ‘la calor’? Esto es lo que dice la Real Academia de la Lengua Española (RAE)
“En la lengua general culta, calor se usa en masculino (el calor). No obstante, hay zonas de España y de América donde está extendido su uso en femenino (la calor). De hecho, hay hablantes para los que el femenino posee un significado propio de ‘calor extremo”
Luego entonces, contextualicemos… La Real Academia Mexicana de la Lengua cita que “es frecuente utilizar el sustantivo calor como femenino, la calor, con el mismo significado que el calor. Esta variación no modifica el significado del sustantivo, así que, no hay necesidad de hacer aclaración alguna en los diccionarios generales”.
Sin embargo, el Diccionario panhispánico de dudas, elaborado por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española (Bogotá: Santillana, 2005) “reconoce que era común usarlo en femenino en el español medieval y clásico, lo que se explica la variación entre el calor y la calor en algunas zonas hispanohablantes”.
Sin más respuesta que las fuentes oficiales, la alcaldesa de Acapulco, en su comunicado revira ante los ataques en redes sociales y señala que muchas personas están acostumbradas a burlarse de sus orígenes humildes, allá en donde se acostumbra a decir “la calor”. Sin embargo dejó claro que no se avergüenza de ello y remata confesando que es precisamente que por la gente que menos tiene es por la que más ve.
Y es eso lo que también le retribuye, porque es pues, la gente de orígenes urbanos, suburbanos, periféricos y de zonas rurales, la que le ve con el ánimo de ser quien haga que por fin, la Cuarta Transformación aterrice en el puerto.
Son ellos, sus iguales, los que le dieron realmente la oportunidad de gobernar un municipio tan complicado y endeudado como lo es Acapulco. Y de acuerdo a aseveraciones propias de la alcaldesa, es sin ningún interés personal pero que será alguien que seguirá luchando por sus ideales.
Habrá que reconocer que otroras ocasiones ha cometido algunas pifias, como la de “toma la nota ahí”, pero esta vez no, los que se equivocan son los que ignoran los temas referidos.
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