*No se permitió por primera vez, en muchos años, que la costera fuera secuestrada por estos turistas que vienen al puerto a hacer suya la Costera Miguel Alemán.
Por: Ernesto Caballero
Este año, el popular evento del Acamoto, en donde motociclistas de diferentes entidades del país, y especialmente de la Ciudad de México, toman la Costera Miguel alemán, hacen desmanes, cometen todo tipo de infracciones y atropellos ante los ojos de la autoridad, en esta ocasión fue diferente.

La enmienda vino desde el gobierno Estatal, quien anunció en redes sociales, que para evitar aglomeraciones ante la emergencia sanitaria, presentada por el Virus Covid-19 y a pesar de estar en Semáforo Verde; el evento estaba suspendido nuevamente este año.
Sin embargo, los turistas de este “distinguido sector”, quien presumen que vienen a dejar millonaria derrama económica al puerto de Acapulco, “les valió un comino” y se vinieron a “hacer de las suyas” al puerto.
Sin embargo, fue la prueba sustanciosa para el gobierno municipal que encabeza Adela Román Ocampo, pues con sus diversas aristas, preparó en conjunto con otras corporaciones de las fuerzas del orden operativos viales para controlar las diversas situaciones que se presentaron a lo largo de tres días y dos noches seguidas.
Christian Morales, encargado de despacho de la Policías Turística, lamentó la poca disposición de los turistas motociclistas que solo vienen a hacer desmanes al puerto de Acapulco y tan solo del día sábado a las cinco de la tarde, reportó que el operativo montado en la condesa ya registraba 38 unidades detenidas por diversas razones, sobre todo por falta de documentos.
Si bien es cierto, que se caldearon los ánimos en cuanto el sol se metió, también es cierto que no se permitió por primera vez, en muchos años, que la costera fuera secuestrada por estos turistas que vienen al puerto a hacer suya la Costera Miguel Alemán.
Hubo incidentes y reportes de agresiones policiacas con el uso de la fuerza, sin embargo, a alguien de este nivel, que no acata las indicaciones, provoca desmanes y reta a la autoridad de los tres niveles de gobierno, se cuestiona ¿qué trato de le puede dar?
El reto fue evidentemente significativo, la coordinación entre los tres niveles de gobierno fue elemental. El gobierno municipal se llevó las críticas en las redes sociales, y para quienes lo vieron por fuera, fue trágico la aplicación de la ley.
Sin embargo, el gobierno municipal de Adela Román, se fajó los pantalones ante una disposición de salud y ante esta premisa, siempre se ponderará primero, salvaguardar la integridad de los acapulqueños, que el “destrampe” de unos cuantos sobre la principal avenida del puerto.
El negrito en el arroz
Lo que sí se hizo evidente es que, los cuerpos policiacos no están preparados aun para contender este tipo de agresiones, pues el trato no es el adecuado cuando observas que se necesitan tres elementos para lograr la detención de una sola persona.
Y lo que no puede seguir permitiendo ningún tipo de autoridad, es que quien realiza la labor de informar con responsabilidad a la ciudadanía, sea agredido por elementos de la policía turística. Esto es un grave error.
Lo anterior es el caso del periodista Samuel Millán, quien fue agredido por elementos de la turística cuando reportaba los hechos en el incidente a las afueras del hotel Emporio.
Le quitaron su teléfono con el que reportaba en un en vivo a la ciudadanía y fue agredido físicamente por supuestamente no acatar la orden de dejar de grabar. Esto es un un hecho condenable desde la “ventana que se observe”.
Salvo este “negrito en el arroz”, este primer intento es la muestra de que un evento de esta magnitud puede ser rechazado si se sigue contemplando la coordinación entre los tres niveles de gobierno. El primer paso está dado, ahora habrá que esperar a que los nuevos gobiernos hagan lo propio para poder detener el infierno que se vive en el Acamoto cada mes de junio en Acapulco.
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