Por: Ernesto Caballero
Malagradecido es como hay que llamarle a todos aquellos que hacen un desdén al de casa, cuando un anfitrión hace todo lo posible por tener las mejores condiciones para sus visitantes, aún y cuando a la casa le ha pasado por encima el huracán más fuerte de la historia del océano pacífico.
Y espurio es el término denominado, para todo aquel que es falsificado, ilegítimo, imitado y fraudulento.
Y son los adjetivos calificativos perfectos para todos aquellos “banqueros” que han llegado a la 87 Convención Bancaria con bandera de directivos que han llegado con el afán de acaparar espacios y reflectores.

Tal es el caso de los banqueros que cita Jeanette Leyva Reus en Diario El Financiero, quien asegura en su columna de hoy que “varios directores de los principales bancos, optaron por hacer un rápido pase y salirse del encuentro”.
La razón de esto, escribe la columnista es “varios de ellos, comentaron con total franqueza, no era de su agrado la gobernadora y preferían la sana distancia. La crítica es por la forma en cómo manejó la crisis del huracán”.
Y en honor a la verdad, es que hay que avisarle a la columnista y también a los banqueros que, quien trajo todo el tiempo la batuta, durante la emergencia en Acapulco, fue el Gobierno de México a través de sus principales funcionarios de Gabinete: Luisa María Alcalde de la Secretaría de Gobierno; Adriana Montiel Reyes, Secretaria de Bienestar y secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana federal, Rosa Icela Rodríguez, además de los mandos de Sedena y Marina.
Esto sin duda, obedece a dos premisas; una la desinformación de quien porta el mensaje, que solo sostuvo su dicho por medio de las declaraciones de los banqueros, que por cierto, las lanzaron al aire sin miramientos. Y dos, la ignorancia de los directivos de cuello blanco, pues es notorio que no fue el Gobierno del Estado quien estuvo al frente del manejo de la contingencia y la emergencia en el huracán Otis.

Como ya se le hizo costumbre a Leyva Reus, intenta nuevamente hacer “leña del árbol caído” pues su posición como supuesta experta del tema financiero y ante el reconocimiento del medio nacional que la cobija, menosprecia el trabajo que se ha hecho a nivel estatal y municipal en Guerrero, esencialmente en el puerto de Acapulco.
Y es que señalar que los desdenes de los directivos bancarios se dan “porque hay temas financieros que consideran afectan al estado y solamente no los solucionan”, parecieran hacer escarnio político-mediático con una información muy precipitada y sin sustento; como si se tratara de mandar un mensaje para alguien directamente.
No es casualidad que todas estas publicaciones tengan por objetivo a la gobernadora Evelyn Salgado, de quien se dice ser su amiga; pero que a su vez denostaban el trabajo de la mandataria guerrerense, al frente del Gobierno de Guerrero.
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