*La trifulca de la FGE de Guerrero es apenas la punta del iceberg de las posibles consecuencias que haya al no tener de su lado al personal de la dependencia.
*Y mientras ella guarda silencio lo que se avecina ya asoma la cara. La delincuencia organizada ya comienza a hacer de las suyas.
Por: Ernesto Caballero / Foto: Milenio
“La verdad se corrompe tanto con la mentira, como son el silencio”, Cicerón
Si bien es cierto, que la crisis al interior de la Fiscalía General del Estado de Guerrero ha quedado manifiesta después del lío entre la Fiscal de Guerrero, Sandra Luz Valdovinos Salmerón y Marvilla Alicia Melo Vela, directora de Recursos Humanos, también es cierto que hay muchas consecuencias después de estos actos evidentes.
Se nos ha vendido la idea, incluso desde ‘el circo’ que encumbraron los diputados de la 63 legislatura de Guerrero, para seleccionar a la Fiscal de esta entidad suriana, luego de la salida de Jorge Zuriel de los Santos y a quienes les pidieron que no se pusieran de acuerdo a propósito para que la designación cayera en la responsabilidad de la gobernadora, “lavándose las manos” así ante su inminente responsabilidad; que la titular de esta autónoma dependencia había llegado para limpiar las escaleras como lo pide el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, es decir, de arriba para abajo.
En el supuesto de que es mando militar, y no importando los trastabilleos pasados de la compra de ventiladores respiratorios para el combate al Covid, que nunca aparecieron, se manejó la idea de que Valdovinos Salmerón llegaría a ‘limpiar’ los viejos vicios que tiene esta dependencia.
Incluso, se ha manejado que ha habido una militarización al interior de la Fiscalía General de Guerrero, a tal grado, de lastimar muchos de los intereses de grupos que hay al interior con policías, comandantes y ministerios públicos. Cuestión que la ciudadanía no ve con malos ojos ante la mala reputación que tiene la FGE de Guerrero.
Si bien es cierto, que los cambios causan resistencias, también es cierto que quien llega a una unidad de seguridad como esta, debe tener una actitud positiva y condescendiente para poder aliarse con los mejores hombres y mujeres y sacar a flote los problemas arraigados que tanto se comentan.
Pero aparte de la actitud que ha tomado la Fiscal, en la que, el mismo personal de a FGE de Guerrero la mencionan de déspota, mandona, soberbia y prepotente; hay mucho en juego después de lo que ha destapado la cloaca con la discusión de la ex funcionaria de Recursos Humanos.
La trifulca a golpes y mordidas con Marvilla Alicia Melo Vela, directora de Recursos Humanos es apenas la punta del iceberg. Y es que, en este tenor, la Fiscal ha llegado a ‘tomar partido’ con los menos adecuados. Ha escuchado las voces de los más corruptos, aquellos que quieren fuera a los buenos elementos como el Fiscal Regional de Acapulco, David García, o como la titular del combate e investigación antisecuestros, la ‘Comandante Lulú’.
Es un grave error que ella haya dado lugar, a quienes escuchó y que gracias a su actitud no haya dado pie a revisar minuciosamente y conocer las versiones de todos los trabajadores de la FGE de Guerrero.
Esto ha provocado que estén quedando adentro y muy cerquita de ellos, los más corruptos, los más podridos… y que lo tome a la ligera, hace que la Fiscalía de Guerrero se incline sobre un solo lado.
Las versiones sobre la trifulca con Melo Vela, indican que fue esta la que inició las agresiones y que la Fiscal General solo se defendió; lo anterior luego de una visita tipo redada, para notificarle que sería removida. El resto de la historia, todo mundo la conoce. La funcionaria se presentó con un collarín ante los medios de comunicación y trató de que la sociedad comprar su versión.
Lo interesante de este encuentro con los medios de comunicación, fue precisamente que después de Marvilla Alicia Melo, tomaron la palabra el fiscal regional David García y la comandante Lourdes Cruz Rodríguez, mejor conocida como Lulú.
El primero, quien contenía los principales asuntos en Acapulco y con la experiencia y madurez para ofrecer resultados inmediatos; la segunda, ha logrado incluso rescatar a los secuestrados que trae en sus investigaciones porque es una mujer “de huevos”, dicen sus compañeros.
Tan es así, que denunció ante los medios de comunicación, que a la llegada de la nueva Fiscal, arribaron con ella 30 elementos castrenses y que a sus compañeros asignados a las oficinas centrales los mandaron a un gimnasio, en un área que consideró como “no digna” por no tener ni siquiera baños.
Aunado a todo ello, la Fiscal General, Sandra Luz Valdovinos Salmerón no ha dado ningún pronunciamiento al respecto, no ha dado la cara desde los hechos sucedidos y la dependencia solo se ha supeditado a realizar un escueto comunicado, en el que menciona que fue agredida incluso a mordidas.
Y mientras ella guarda silencio lo que se avecina ya asoma la cara. La delincuencia organizada ya comienza a hacer de las suyas. En este fin de semana han sido tres las ejecuciones a balazos que han ocurrido, uno de ellos hasta con una cartulina con mensaje.
Tan solo en el cierre del domingo se reportó una balacera en Cumbres de Llano Largo y en la calle Felipe II del fraccionamiento Magallanes, un taxi azul con blanco y en su cajuela un cuerpo sin vida. Más las ejecuciones del fin de semana… Este es el verdadero peligro, los ciudadanos son los que estamos en total indefensión y los índices delictivos que se habían logrado bajar, volverán a apuntalarnos como una entidad de riesgo para el Sistema del Secretariado de Seguridad Nacional.
Ese es el verdadero peligro, el no de escuchar las voces de los que verdaderamente saben y sacar de la dependencia a los elementos valiosos. El monstruo de las mil cabezas comenzará a encumbrarse nuevamente y no habrá recurso humano que se aplique a combatirlo, porque las relaciones entre los ministeriales y su jefa, sencillamente no están bien, no están definidas.
Sandra Luz Valdovinos Salmerón, debería de reenfocar sus baterías sin dejar de lado esa ‘limpia’ de la que se habló a su llegada, debe pues, ser cauta y definir con contundencia, pero con congruencia, es decir, hacia el lado correcto.
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