Por: Jorge Catalán Ávila
Jerry Smith (jugador de profesional de fútbol americano) (1943-1986).
En esta ocasión inicio esta columna, con el tema central que no es únicamente mi verdad, es la verdad pública.
Acapulco hoy es la ciudad con el tercer lugar en número de homicidios dolosos. ¿Hemos sido el primero? Es correcto, ya no lo somos porque en otras ciudades el número se ha incrementado y porque finalmente si se ha logrado una pequeña disminución en el número de reportes al menos, recordemos que hay fosas clandestinas y que los familiares a veces disponen del cuerpo de sus familiares, hasta sin realizar denuncia de homicidio. Grave. Espeluznante. Pero real.
Al ser señaladas las cifras municipales, la responsabilidad visible es el Ayuntamiento. En Acapulco no hay una política pública en materia prevención de delito, extorsión, cobro de piso. En la prevención es la manera de controlar el origen primigenio del delito.
Desgraciadamente nada está haciendo la presidenta, su actuación, no es más que la suma de su inexperiencia, la desorganización administrativa del ayuntamiento y todo lo tratan de resolver acusando al pasado, aunque ya llevan un año en funciones.
La percepción sigue siendo negativa. Acapulco sigue siendo un punto rojo para el turista internacional. La embajada de Estados Unidos en México no reconoce nuestro puerto como un lugar “seguro”. Eso es veneno mortal para el turismo (la principal actividad que nos genera ingresos) en el puerto. Los turistas norteamericanos son muy responsables y respetuosos de las recomendaciones que les hacen sus autoridades.
En todos estos años, las autoridades tienen la obligación de saber quiénes son los responsables. Quienes se disputan la plaza. Incluso por zonas específicas. ¿Por qué no se hace nada para controlar al crimen organizado? Ya no digamos el tema de la venta de drogas, que mientras haya mercado, habrá oferta. Sino al menos para controlar el tema de la extorsión y el cobro de piso.
La estrategia federal de reconciliación, de abrazos y no balazos, de acusar con sus madres y sus abuelas a los criminales, no han dado resultado. Poco podrá hacer la presidenta municipal (a quien tampoco se le ve muy decidida a enfrentar este flagelo) si no cuenta con la ayuda decidida del gobierno federal.
En cuanto a la labor del fiscal, ha logrado en coordinación con el gobierno federal y municipal, dar golpes efectistas y propagandísticos a grupos criminales, como fue el caso de Xaltianguis, los cuales no son más que destellos de luz en un mundo oscuro. El Gobierno del Estado y la Fiscalía, para enfrentar con determinación el combate a la delincuencia, se debe iniciar desde la propia Fiscalía y la Secretaría de Seguridad Pública, con exámenes de control de confianza a sus agentes, y funcionarios, que realmente se investigue la comisión del delito y que se obtengan resultados, para que la Fiscalía deje de ser solo una oficina/bodega archivero de carpetas de investigación.
En nuestro México, se ha desatado el crimen organizado. Nunca antes se había visto tan empoderado, se sigue culpando al gobierno federal de 20062012 de todo lo que acontec es hoy, cuando el número de homicidios dolosos no superó en tasa por 100,000 habitantes, las cifras de Salinas de Gortari o de Miguel de la Madrid, aunque superó las de Zedillo y sobre todo las de Fox, que fueron las más bajas de los cuatro. Hoy en números absolutos la cifra al final del sexenio fácilmente podría duplicarse. Querer culpabilizar de todo a Calderón es ridículo. La responsabilidad del gobierno la tiene hoy el actual presidente. ¿O será también culpa de Calderón que ni siquiera hayan leído completo el tratado de libre comercio que hoy vulnera la soberanía nacional?
En Acapulco, debemos de mejorar al menos la percepción, para ello se requiere una estrategia inteligente de comunicación y privilegiar el diálogo con toda la población. Hace poco presentamos una propuesta a los medios de comunicación sobre el tema de transporte. Hubo regidores (del partido del gobierno) que la vieron con beneplácito (como el ideal) pero que a la vez reconocen la infiltración del crimen organizado en este sector y en ocasiones con franca complicidad de gobernantes.
Es difícil navegar ante la corriente. Pero nosotros en el Partido Acción Nacional nunca dejaremos de hacerlo. Tenemos nuestra voz, nuestra verdad y sabemos que nuestra lucha, es brega de eternidad.
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