*El turista canadiense, dio su último suspiro en frente de cientos de maestros que marcharon, bloquearon y de paso, lo mataron.
Por: Ernesto Caballero | Fotos: David Guzmán
Lejos de todo enojo ciudadano, más alejado aún de las demandas qué exigen los maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (CETEG), hoy sucedió algo inaudito, inverosímil…
Una turista canadiense murió de un infarto justo en la Glorieta de La Diana Cazadora, donde los maestros se apostaron en un plantón, que hasta el momento de la edición de este artículo, seguían ahí.

Si bien es cierto que murió de un infarto, es decir, de causas naturales, lo que realmente lo mató es que no pudo llegar la ayuda de ningún paramédico a tiempo, ya que las ambulancias no pudieron pasar, por el mismo bloqueo.
El turista canadiense, dio su último suspiro en frente de cientos de maestros que marcharon, bloquearon y de paso, lo mataron.
Un foto-reportero que cubría la fuente se asombró y le causó hasta tristeza el cuadro que enmarcó a través de su lente.
Narró en sus redes sociales que al verlo desmayarse y caer, dejó de tomar fotos para llamar a una ambulancia y que un par de maestros que estaban en el lugar le empezaban a dar los primer auxilios, mientras que sus labios de ponían morados y la piel más blanca de lo habitual.

Fue testigo de que la ambulancia llego 35 minutos después de que el turista cayó y lamentablemente fue el tiempo necesario para que se le esfumara la vida.
Lo más triste, narra el fotoperiodista, es que tuvo que ver que sus familiares nunca pensaron que su visita al puerto de Acapulco, sería la última juntos.
Todo eso en el caótico Acapulco, que no tiene autoridad y en donde nadie pone orden y cualquier puede matar a otro bloqueando las calles de la ciudad.
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