*Ante el Grupo Solidaridad, plantea una Agenda Estratégica de Ciudad para pasar de la recuperación a la transformación y convertir a Acapulco en una ciudad más segura, competitiva, turística, innovadora y preparada para el futuro.
Acapulco, Guerrero, 27 de agosto de 2026.— Al participar como ponente en la sesión ordinaria del Grupo Solidaridad, A.C., el Maestro Fermín Gerardo Alvarado Arroyo, presentó su visión de “Acapulco 2050: del esplendor del pasado a la ciudad del futuro; de la recuperación a la transformación”, y planteó la construcción de una Agenda Estratégica de Ciudad y un Nuevo Modelo de Desarrollo para el municipio.
Ante miembros de esta organización, que preside destacadamente la Lic Valeria Martínez Salazar, integrada desde hace 36 años, por acapulqueñas y acapulqueños de distintos sectores de la sociedad, Alvarado Arroyo sostuvo que el gran desafío de Acapulco no debe limitarse a recuperar el puerto que existía antes de los huracanes, sino aprovechar la reconstrucción para transformar de fondo la ciudad y prepararla para las próximas décadas.
“No vengo a proponer regresar al Acapulco que tuvimos; vengo a proponer construir el Acapulco que todavía podemos ser”, afirmó.
Una ciudad que necesita pensar más allá de los próximos tres años
El ex servidor público señaló que uno de los principales problemas de Acapulco ha sido la ausencia de una visión integral y de largo plazo, así como la falta de continuidad en políticas públicas fundamentales.
Por ello, propuso que Acapulco 2050 se convierta en un horizonte de planeación que trascienda los ciclos políticos y permita establecer metas, indicadores, responsables, calendarios y mecanismos de evaluación.
“Los gobiernos pueden pensar en tres años; las ciudades necesitan pensar en treinta.”
Explicó que la Agenda Estratégica de Ciudad deberá construirse con la participación de gobierno, empresarios, universidades, trabajadores, profesionistas, jóvenes, comunidades y organizaciones de la sociedad civil.
Seguridad: recuperar la confianza
Al abordar uno de los principales desafíos de Acapulco, Alvarado Arroyo destacó que la ciudad enfrenta no solamente un problema de seguridad, sino también una crisis de confianza ciudadana.
Recordó que la ENSU de INEGI correspondiente a junio de 2026 ubicó a Acapulco con 78.9% de percepción de inseguridad, colocándolo entre las ciudades con mayor percepción de inseguridad del país.
Ante ello, planteó una estrategia integral de seguridad que combine inteligencia, prevención, profesionalización policial, tecnología, recuperación de espacios públicos, coordinación institucional y seguridad turística, acompañada de indicadores públicos que permitan evaluar resultados.
Su objetivo, dijo, debe ser que Acapulco deje de ubicarse entre las ciudades con mayor percepción de inseguridad y avance hacia la meta de convertirse en uno de los destinos turísticos más seguros de México y de América Latina.
Agua: de la emergencia a una solución estructural
Al referirse a la crisis del agua potable, sostuvo que Acapulco no puede continuar dependiendo de soluciones emergentes como el suministro mediante pipas.
Propuso construir un Plan Maestro del Agua Acapulco 2050, basado en conocer con precisión la situación de la red, reducir fugas, sectorizar el sistema, modernizar infraestructura, fortalecer las fuentes existentes, incorporar nuevas alternativas y promover el tratamiento y reúso del agua.
También planteó una transformación integral de CAPAMA para avanzar hacia un organismo técnico, eficiente, financieramente sostenible, transparente y sujeto a indicadores de desempeño.
“La pipa puede ser una solución de emergencia; nunca debe ser la política hidráulica de una ciudad.”
Turismo: de las temporadas a un Acapulco 365
En materia turística, Alvarado Arroyo reconoció la recuperación que registra el destino, pero advirtió que todavía existe un desafío importante: incrementar sustancialmente la participación del turismo internacional y reducir la dependencia de las temporadas tradicionales.
Propuso construir un Acapulco 365, con una oferta turística permanente y diversificada que incorpore congresos y convenciones, turismo deportivo, cultural, gastronómico, médico, náutico, de naturaleza, bienestar, entretenimiento y bodas.
También planteó recuperar mercados internacionales, fortalecer la conectividad aérea y desarrollar una estrategia de promoción enfocada no solamente en atraer más visitantes, sino en atraer turistas de mayor estancia y capacidad de gasto.
“La pregunta no debe ser solamente cuántos turistas llegan a Acapulco, sino cuánto valor generan, cuánto tiempo permanecen y cuánto de ese beneficio llega a las familias y negocios locales.”
En este sentido, propuso recuperar para Acapulco el liderazgo como:
Capital Turística del Pacífico.
Más allá del turismo: convertir a Acapulco en ciudad del conocimiento
Una de las propuestas centrales de la exposición fue la necesidad de diversificar la economía de Acapulco.
Alvarado Arroyo planteó que, además de consolidar su vocación turística, el puerto debe convertirse progresivamente en una Ciudad del Conocimiento, del Talento y de la Innovación.
Explicó que esto implica vincular a universidades, centros educativos, empresas, gobierno, jóvenes, investigadores y emprendedores, para convertir el conocimiento en innovación, emprendimiento, empleos y nuevas oportunidades.
Propuso impulsar formación y especialización en áreas como tecnología, inteligencia artificial, programación, turismo inteligente, idiomas, energías limpias, ciencias del mar, economía digital y otras disciplinas vinculadas con la nueva economía.
“Acapulco tiene talento; lo que necesitamos es construir las condiciones para que ese talento encuentre aquí oportunidades.”
Educación como infraestructura estratégica
El también ex Secretario de Educación Guerrero destacó que la educación debe dejar de verse exclusivamente como una política social para convertirse en una política estratégica de desarrollo.
Planteó una Agenda Estratégica Educativa Acapulco 2050, con metas específicas en cobertura, permanencia, reducción del abandono escolar, aprendizaje, educación media superior y superior, idiomas, tecnología e innovación.
El objetivo, señaló, debe ser reducir las brechas educativas y lograr que ningún joven abandone sus estudios por falta de oportunidades.
Rescatar los barrios históricos y la identidad de Acapulco
Al hablar de identidad y patrimonio, sostuvo que la modernización de Acapulco no debe significar perder su memoria.
Propuso una estrategia de revitalización integral de los barrios históricos, vinculando patrimonio, cultura, gastronomía, comercio, seguridad, espacio público y turismo.
“Acapulco no puede modernizarse destruyendo su memoria; nuestros barrios históricos pueden convertirse también en activos culturales, turísticos y económicos.”
Un Acapulco preparado para el cambio climático
Frente a la experiencia de los recientes fenómenos meteorológicos, planteó desarrollar un Acapulco Resiliente 2050, con mejor infraestructura pluvial, mantenimiento de cauces, mapas de riesgo, sistemas de alerta temprana, infraestructura crítica, protección ambiental y protocolos de emergencia.
La premisa, dijo, debe ser:
“Prepararnos para el próximo fenómeno antes de que ocurra, no después.”
Un Nuevo Pacto de Amor por Acapulco
Finalmente, Alvarado Arroyo propuso avanzar hacia un Nuevo Pacto de Amor por Acapulco, entendido no como una expresión sentimental, sino como una alianza ciudadana para recuperar, transformar y construir la ciudad.
Este pacto, explicó, debe involucrar a gobierno y sociedad y sustentarse en compromisos concretos con la seguridad, el agua, la educación, la economía, el medio ambiente, el patrimonio, los servicios públicos, la transparencia y la planeación de largo plazo.
“Amar Acapulco no significa decir que todo está bien. Amar Acapulco significa tener el valor de reconocer lo que está mal y comprometernos a cambiarlo.”
Al cerrar su participación, el Maestro Fermín Alvarado sostuvo que Acapulco tiene los recursos humanos, naturales, culturales y estratégicos para recuperar su liderazgo, pero requiere visión, unidad, capacidad técnica y continuidad.
“Los mejores años de Acapulco todavía pueden estar por venir. Pero no van a llegar solos. Tenemos que empezar construirlos.”
Con esta visión, señaló, Acapulco 2050 no pretende ser el proyecto de un gobierno o de una persona, sino un proyecto de ciudad, capaz de convocar a quienes aman y quieren transformar positivamente al puerto.
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