Por: Enrique Caballero Peraza.
Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro. (Einsten, citado en Santisteban 2019).
Albert Einstein (1879-1955)
Las siguientes líneas, son la unión de diversas ideas, las cuales podrían parecer disímiles, sin embargo, creo que pueden concatenarse y de esa manera adquirir cierta validez filosófica.
Las comparto a sabiendas de que el texto difícilmente será leído y puede ser motivo de mofa y señalamiento. Pero lo considero una obligación, por lo que señalo en la cita con la cual termino.
En el capítulo más oscuro de la historia alemana, durante una época en que turbas incitadas tiraban piedras a las ventanas de tiendas de dueños inocentes y mujeres y niños eran cruelmente humillados en la calle, un joven pastor, llamado Dietrich Bonhoeffer, comenzó valientemente a denunciar y hablar públicamente en contra de estas atrocidades, después de años de intentar cambiar la opinión de la gente, llegó a casa una noche y su propio padre tuvo que decirle que dos hombres estaban esperando en su habitación para llevárselo a prisión (Sprouts 2022).
Durante su encarcelamiento, comenzó a reflexionar sobre cómo su país de poetas y pensadores se había convertido en un colectivo de cobardes ladrones y criminales. Eventualmente concluyó que la raíz del problema no era la maldad, sino la estupidez.
En su famosa correspondencia, desde la prisión con Eric Hoffer, argumentaba que la estupidez es un enemigo del bien más peligroso que la maldad, porque mientras uno puede protestar contra el mal, e incluso se puede denunciar y prevenir mediante el uso de la fuerza; ante la estupidez estamos indefensos, ni las protestas ni el uso de la fuerza logran nada, aquí la razón cae en oídos sordos, los hechos que contradicen el prejuicio de una persona estúpida simplemente no necesitan ser creídos y aunque los hechos que tú les presentes sean irrefutables, simplemente se dejan de lado como intrascendentes, como incidentales (Bonhoeffer 2018).
En todo esto la persona estúpida está satisfecha de sí misma y al irritarse, fácilmente se vuelve peligrosa al lanzarse al ataque, por eso se requiere mayor cautela al tratar con una persona estúpida que con una malvada, si queremos saber cómo sacar lo mejor de la estupidez debemos tratar de comprender su naturaleza.
En su libro El verdadero creyente, Eric Hoffer se concentraba en las consecuencias de tener una baja autoestima. Preocupado por el surgimiento de los gobiernos totalitarios, especialmente los de Adolf Hitler y Iósif Stalin, intentó hallar sus raíces en la psicología humana. Descubrió que el fanatismo y la hipocresía están enraizadas en la duda, el odio hacia sí mismo y la inseguridad. Según lo describe en El verdadero creyente, una obsesión con el exterior o con la vida privada de otras personas es sencillamente un intento cobarde del individuo por compensar su sentimiento de vacío existencial (Hoffer 2009).
Los movimientos de masas analizados en El verdadero creyente incluyen a los movimientos religiosos (con extensas discusiones sobre el islam y el cristianismo), así como los movimientos políticos. También incluyen a los aparentemente benignos movimientos de masas que no son ni políticos ni religiosos.
Un principio clave en el libro es el agudo razonamiento de que los movimientos de masas son intercambiables: Hoffer notó que algunos nazis fanáticos luego se tornaron fanáticos comunistas; que algunos comunistas fanáticos luego se convertían en fanáticos anti-comunistas; o que Saulo, perseguidor de los cristianos, se convirtió en Pablo, cristiano fanático. Para el verdadero creyente, la ideología del movimiento de masas no es tan importante, como el hecho de que él, o ella, es parte de ese movimiento. Hoffer incluso sugiere que es posible detener el auge de un movimiento de masas indeseable al sustituirlo por un movimiento de masas benigno, el cual le daría a aquellos predispuestos a unirse a un movimiento un desfogue para sus inseguridades.
Su visión era original, vigilando un nuevo terreno abiertamente ignorado por las tendencias académicas dominantes en la época. Particularmente, no era en absoluto freudiana, en un tiempo cuando casi toda la psicología estadounidense estaba confinada en el paradigma freudiano. Al evitar las corrientes académicas principales, logró evitar los limitantes que trae consigo el pensamiento establecido.
Esto es cierto, la estupidez en esencia, no es un defecto intelectual sino moral e incluso ético, hay seres humanos que son notablemente ágiles intelectualmente, pero estúpidos y otros que son intelectualmente aburridos, pero todo, menos estúpidos.
La impresión que se tiene no es tanto de que la estupidez sea un defecto congénito sino de que en ciertas circunstancias las personas se vuelven estúpidas o mejor dicho, permiten que esto les suceda. Las personas que son individualistas (solitarias), manifiestan este defecto con menos frecuencia que los individuos en grupo y por consecuencia, parecería que la estupidez es quizá menos un problema psicológico que sociológico.
Se hace evidente que todo fuerte ascenso, del poder ya sea de carácter político o religioso infecta de estupidez a gran parte de la humanidad, casi como si se tratara de una ley sociológica psicológica donde el poder de uno, necesita la estupidez del otro.
El proceso en juego aquí, no es que las capacidades humanas particulares como el intelecto fallan repentinamente, en cambio, parece que, bajo el impacto abrumador del poder en ascenso, los humanos se ven privados de su independencia interior y más o menos conscientemente, renuncian a una posición autónoma.
El hecho de que la persona estúpida sea a menudo testaruda no debe ocultarnos el hecho de que no es independiente, al conversar con él, uno siente virtualmente que no está tratando en absoluto con él como persona sino con eslóganes, consignas y cosas por el estilo que se han apoderado de él, deja de existir como persona y se convierte en un ente, parte de un conglomerado.
La persona, pareciera que está bajo un hechizo, se encuentra su yo despojado de su autonomía, cegado maltratado y abusado en su propio ser, habiéndose convertido así en una herramienta sin sentido la persona estúpida también será capaz de cualquier mal incapaz de ver que es malo solo un acto de liberación no de instrucción puede vencer la estupidez aquí debemos aceptar el hecho de que en la mayoría de los casos una liberación interna genuina se vuelve posible sólo cuando le ha precedido una liberación externa, hasta entonces debemos abandonar todo intento de convencer a la persona estúpida, es una causa perdida, que solo nos provocará molestia, frustración y probablemente su odio (Sprouts 2022).
Otro Eric, pero de apellido Fromm, nos señaló también varios puntos que debemos considerar. Tres libros son particularmente importantes para conocer el pensamiento del autor alemán. El primero es El miedo a la libertad, el segundo El arte de amar y el tercero es El corazón del hombre. En ellos se manifiesta inconforme con su pertenencia a una “escuela” nueva de psicoanálisis, para concluir diciendo que él propone una estructura filosófica de referencia diferente, la del humanismo dialéctico.
A pesar de esto, se considera que los libros El miedo a la libertad, Ética y psicoanálisis y Psicoanálisis de la sociedad contemporánea presentan también una continuidad en lo que atañe al pensamiento psicológico de Erich Fromm, además de que en esta última funda lo que él llama el psicoanálisis humanista, mientras que en Ética y psicoanálisis sustituye el sistema freudiano de desarrollo de la libido por uno que se basa en los procesos de asimilación y socialización del individuo. Él mismo menciona, al inicio de Ética y psicoanálisis, que es menester leer ese libro junto con El miedo a la libertad para comprender completamente su caracterología.
Fromm dice, en el prefacio de El corazón del hombre, que El miedo a la libertad fue el fruto de su experiencia clínica y de la especulación teórica para comprender tanto la libertad, como la agresión y el instinto destructor. El pensador distingue entre la agresión al servicio de la vida, biofilia, y la necrofilia o agresión al servicio de la muerte.
En un libro posterior, El arte de amar, Fromm analizó la capacidad de amar y, por el contrario, El corazón del hombre tiene como eje la enunciación y caracterización de dos síndromes, el de crecimiento (amor a la vida, a la independencia y la superación del narcisismo) y el de decadencia (amor a la muerte, a la simbiosis incestuosa y al narcisismo maligno).
Para Fromm, que vivió en plena Guerra Fría, esta es el reflejo del síndrome de decadencia, pues a pesar del enorme riesgo de muerte, prevalece el odio inspirado en un narcisismo maligno, suicida; se impone entre los gobiernos de las superpotencias.
A Fromm le interesa la visión de Thomas Hobbes, en el sentido de que el hombre es un lobo para el hombre, Homo homini lupus, pero al mismo tiempo destaca la inclinación humana al autosacrificio. Nos preguntamos entonces, respecto de esta condición dual, si el hombre es lobo o cordero de sí mismo.
Fromm concluye que El hombre ordinario con poder extraordinario es el principal peligro para la humanidad y no el malvado o el sádico, lo cual se puede concretizar cuando se combinan en él las tres orientaciones que forman el síndrome de decadencia y que mueve al hombre a destruir por el gusto a la destrucción y a odiar por el gusto de odiar.
En contraposición, describe el síndrome de crecimiento: El amor a la vida (en cuanto opuesto al amor a la muerte) el amor al hombre (opuesto al narcisismo) y el amor a la independencia (opuesto a la fijación simbiótico-incestuosa).
Desde luego que una mentalidad tan rica y creativa como la de Erich Fromm que vivió intensamente su tiempo, que abrazó un marxismo alejado del totalitarismo imperante y que rechazó un capitalismo feroz, que además fue un educador, un literato de gran atractivo pues sus libros son de fácil lectura y que combinaba tanto su experiencia clínica con su meditación filosófica, produjo un rico pensamiento dotado de muchas aristas expuestas a lo largo de más de veinte libros que es imposible encasillar en un párrafo de este artículo.
Son de importancia trascendental sus estudios acerca de la relación que existe entre los sistemas políticos totalitarios y las religiones monoteístas. Según Fromm, las religiones monoteístas educan a los individuos en la obediencia ciega a una autoridad superior, que pone las normas por encima de cualquier razón o discusión. Así, el individuo queda reducido a un mero servidor de un dios todopoderoso. Esta mentalidad masoquista, adquirida desde la infancia, sería la base psicológica que ha hecho que muchos hombres sigan ciegamente a dictadores como Hitler.
Es interesante percatarse de la gran similitud que tienen estas ideas de Fromm acerca del monoteísmo con las de otro gran pensador: Joseph Campbell. Poco antes de morir, Fromm publicó un libro que supuso un paso adelante en su pensamiento: Anatomía de la destructividad humana. En este escrito planteó la idea de que el hombre se decanta en su vida entre dos fuerzas: la biofilia y la necrofilia. La primera es la fuerza que impulsa al ser humano a amar la vida y a crear. La necrofilia surge cuando el hombre se decanta por el egoísmo, y conlleva la soberbia, la avaricia, la violencia, el ansia de destruir y el odio a la vida. Es de destacar el magnífico estudio que Fromm hizo, en este libro, acerca de la personalidad de Hitler basándose en esta teoría de la biofilia-necrofilia (Fromm 2021).
Sumado a lo anterior, debemos también considerar, que los grados de estupidez, se van a desarrollar o no, dependiendo del nivel de la inteligencia de la población, siendo un terreno fértil para ello, una población mayoritariamente lerda.
Y aquí haremos una recapitulación de nuestra realidad y el nivel de IQ1 que tenemos como nación en el mundo.
En nuestro México, contamos con un IQ promedio de 86 (lo normal es de 90 a 110). El promedio mundial es de 95. En un listado de mayor a menor, México ocupa el lugar número 71. Más de 20 puntos por debajo de Singapur, pero 20 puntos arriba de Haiti, quien tiene el IQ promedio más bajo de toda Latinoamérica, solamente superior a algunos países africanos (Colom 2002).
1 Coeficiente intelectual.
• Singapur IQ promedio: 108
• Corea del Sur IQ promedio: 106
• Japón IQ promedio: 105
• Italia IQ promedio: 102
• Islandia IQ promedio: 101
• Mongolia IQ promedio: 101
• Suiza IQ promedio: 101
• Austria IQ promedio: 100
• China IQ promedio: 100
• Luxemburgo IQ promedio: 100
• Países Bajos IQ promedio: 100
• Noruega IQ promedio: 100
• Reino Unido IQ promedio: 100
De los países de América, hay varios en promedio, arriba de 90:
• Canadá IQ promedio: 99
• Estados Unidos IQ promedio: 98
• Uruguay IQ promedio: 96
• Argentina IQ promedio: 93
• Chile IQ promedio: 90
Los países con los niveles de inteligencia más bajos son:
• Guinea Ecuatorial IQ promedio: 59
• Santa Lucía IQ promedio: 62
• Mozambique IQ promedio: 64
• Gabón IQ promedio: 64
• Camerún IQ promedio: 64
Los expertos aseguran que las diferencias en los coeficientes intelectuales nacionales promedio constituyen un factor importante que contribuye a las diferencias en la riqueza nacional y las tasas de crecimiento económico. Es considerado que tanto la genética como el medio ambiente influyen en la inteligencia de las personas.
¿Notaste que los países con mayor IQ son, además, los países de mayor desarrollo económico y social? Está claro que no es necesariamente una cuestión causa efecto; no son países «más inteligentes» por tener más dinero ni tienen más dinero por ser «más inteligentes».
Pero sin dudas existe gran relación entre los esfuerzos de un país por alcanzar el desarrollo científico y tecnológico y el grado de desarrollo humano de su población. Un estudiante japonés lee catorce libros al mes, ciento sesenta y ocho libros al año, mientras que, en México, el promedio de lectura es de casi cuatro libros al año. No sabemos tampoco si son más inteligentes porque leen más o leen más, precisamente por ser más inteligentes, lo que sí podemos inferir, es que, de algún modo, se forma un círculo virtuoso entre el desarrollo económico y el desarrollo humano de la población en materia de capacidades y oportunidades.
Desde hace cuarenta años (1982), que ejerzo la docencia, he realizado exámenes psicométricos a mis alumnos, y la relación IQ, desempeño académico es directamente proporcional, aun cuando hay alumnos brillantes, que, confiados en su capacidad intelectual, no son responsables, por lo que bajan en notas y, por el contrario, un alumno sumamente comprometido, puede superar en obtención de notas académicas a uno brillante, con constancia y responsabilidad.
Así que en México hoy nos enfrentamos globalmente, con países que nos llevan 20 puntos en promedio en IQ. Esto es grave, salvo que hagamos algo para tratar de revertirlo, esta condición nos hundirá cada vez más, dado que aquí sí: Origen es destino.
“Origen es Destino” esa es una de las frases más demoledoras sobre la existencia humana que haya escuchado. Significa que nuestra cuna nos marca, significa que aquello de dónde provenimos, nos define, que nos delimita, como se delimita un dibujo. Las personas repetimos los patrones que vemos en casa, si somos hijos de padres conflictivos, seremos conflictivos.
Y esto es válido en el ámbito económico, nuestra movilidad en el escalafón está limitada, ocho de cada diez personas nacidas en la pobreza, seguirán siendo pobres, siete de cada diez que nacen favorecidos, no descenderán a un nivel inferior. Los recursos te dan mayores posibilidades. Tiene total validez la cita de Sócrates:
Existe un solo bien, el conocimiento; y existe un solo mal, la ignorancia. Sócrates (470 a 399 a.C.) Citado en Diálogos de Platón (Sócrates 1998).
Ocho de cada diez mexicanos, hijos de padres que no terminaron la secundaria, no la terminarán. Por el contrario, ocho de cada diez de los hijos de aquellos que terminaron una carrera, la terminarán. La proporción es brutal. La mayor herramienta de movilidad social que existe en México, es la Universidad, de esa manera el nivel socioeconómico puede ser mutable. Porque de la misma manera que origen es destino, educación es cambio.
Desgraciadamente también hay un peligro subyacente, en 1989, existían 23 universidades privadas en el país, hoy se superan las 2,500. Esto permitió que miles de jóvenes, que de otra manera no hubieran podido acceder a una carrera universitaria, terminara sus estudios. Teóricamente esto debería de haber sacado por sí mismo a millones de mexicanos de la pobreza, pero desgraciadamente no es así.
¿A qué se debe? A que el nivel de la educación medio superior y universitaria ha descendido a niveles insospechados. Esto no es privativo de nuestra nación, sucede en todo el mundo. Este fenómeno social, es porque la universidad dejó de preparar almas libres, para maquetar trabajadores dóciles. Educación es cambio, más allá de la instrucción y del aprendizaje (Ramos 2019).
Mientras estaba preso, el personaje con quien iniciamos estas líneas, Dietrich Bonhoeffer, fue acusado de haber formado parte en los complots planeados por miembros de la Abwehr (Oficina de Inteligencia Militar) para asesinar a Adolf Hitler y por esa razón fue finalmente ahorcado el 9 de abril de 1945.
Así, un joven de tan solo treinta y un años, murió debido a su supuesta participación en un complot contra Adolfo Hitler en la madrugada del 9 de abril de 1945 en el campo de concentración de Flossenbürg, desgraciadamente sólo dos semanas antes de que los soldados de Estados Unidos, liberarán el campo. Fue canonizado como santo por la iglesia luterana, como un santo rojo (mártir).
Finalmente, la verdadera acción no brota del pensamiento sino de la disposición a la responsabilidad, la participación y la prueba definitiva de una sociedad moral y ética, es el tipo de mundo que deja a sus hijos. Permítanme terminar esta larga compilación con dos citas:
No puedo aceptar su doctrina de que no debemos juzgar al Papa o al Rey como al resto de los hombres con la presunción favorable de que no hicieron ningún mal. Si hay alguna presunción es contra los ostentadores del poder, incrementándose a medida que lo hace el poder. La responsabilidad histórica tiene que completarse con la búsqueda de la responsabilidad legal. Todo poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente. Los grandes hombres son casi siempre hombres malos, incluso cuando ejercen influencia y no autoridad: más aún cuando sancionas la tendencia o la certeza de la corrupción con la autoridad. (Dictum de Acton). (Richardson 1905).
John Emerich Edward Dalberg-Acton, 1st Baron Acton, 13th Marquess de Groppoli, (10 de enero de 1834 – 19 de junio de 1902).
O, más literalmente:
El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente.
Y la última:
No man, who is not inflamed by vain-glory into enthusiasm, can flatter himself that his single, unsupported, desultory, unsystematic endeavours are of power to defeat the subtle designs and united cabals of ambitious citizens. When bad men combine, the good must associate; else they will fall, one by one, an unpitied sacrifice in a contemptible struggle (O´Toole 2010; Burke citado por O´Toole).
Ningún hombre, que no esté inflamado por la vanagloria en el entusiasmo, puede jactarse de que sus esfuerzos únicos, sin apoyo, irregulares y asistemáticos son poderosos para derrotar los designios sutiles y las camarillas unidas de ciudadanos ambiciosos. Cuando los hombres malos se combinan, los buenos deben asociarse; de lo contrario, caerán, uno por uno, un sacrificio implacable en una lucha despreciable.
Edmund Burke (1729 – 1797).
Resumida también: Lo único que se necesita para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada.
Bibliografía
Bonhoeffer, Dietrich (2018). Resistencia y sumisión: Cartas y apuntes desde el cautiverio (Peso de los días) (Spanish Edition) (2nd ed.). Ediciones Sígueme, S. A.
Colom, Roberto (2002). Reseña de “IQ and the wealth of nations (CI y la riqueza de las naciones)” de Richard Lynn y Tatu Vanhanen. Psicothema, 14(4),874-875. [fecha de Consulta 23 de Abril de 2022]. ISSN: 0214-9915.
Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=72714428
Fromm, E. (2021). Erich Fromm | Obras completas digitalizadas. Obras Completas Digitalizadas de Erich Fromm. Retrieved April 23, 2022, from https://www.bloghemia.com/2021/02/erich-fromm-obras-completas.html
Hoffer, E., Pérez, G. A., & Rey, S. J. (2009). El verdadero creyente: Sobre el fanatismo y los movimientos sociales (Cuadernos de Filosofia y Ensayo / Philosophy and Essay Notebook) (Spanish Edition) (edición ed.). Tecnos.
O’Toole., G. (2010, December 4). The Only Thing Necessary for the Triumph of Evil is that Good Men Do Nothing – Quote Investigator. Quote Investigator. Retrieved April 23, 2022, from https://quoteinvestigator.com/2010/12/04/good-men-do/
Ramos, J. L. (2019, July 25). Origen es destino, y ¿Educación es cambio? Periódico AM | Noticias de Hidalgo, México. Retrieved April 23, 2022, from https://www.am.com.mx/hidalgo/opinion/Origen-es-destino-y- Educacion-es-cambio-20190725-0038.html
Richardson, O. H. (1905). Lord Acton and His Obiter Dicta on History. The Sewanee Review, 13(2), 129–142. http://www.jstor.org/stable/27530686
Santisteban, M. O. (2019, April 1). Einstein y la peligrosa e infinita estupidez. El periódico. Retrieved April 23, 2022, from https://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/einstein-y-la- peligrosa-e-infinita-estupidez-190563
Sócrates (1998) Citado por Platón (P., & de Lluis, L. R. (1998). Diálogos.
Espasa Calpe, S.A.
Sprouts (2022) La teoría de la estupidez de Bonhoeffer. https://www.youtube.com/watch?v=LjMCL6VmAA8
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