*Los hechos en Tlapa desatan una guerra en las redes, que deberán concertar en un juego político en donde todo concluya en la concordia; de lo contrario, serán los guerrerenses los que padezcan una seria confrontación por la lucha de poderes. Adela y los acapulqueños sin duda serían los más afectados.
Por: Rosario Dávila. Video: Facebook Gobierno de México editado por Quadratín
Lo ocurrido ayer en Tlapa de Comonfort, el corazón de la Montaña Guerrerense, es un vivo reflejo de la crisis política que se avecina por aplicar la democracia en los distintos procesos electorales que ha vivido nuestro estado.
Los hechos.
En el momento en el que el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo Flores intentaba dar su discurso de bienvenida al Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, fue interrumpido, incluso callado por la bruma de abucheos y gritos que lanzaron los presentes en su contra.
Ante los gritos de “fuera, ratero, corrupto y asesino” de un público enardecido que silenció al mandatario estatal, López Obrador intervino para pedir calma y sometió a consulta la participación de Astudillo. (Apro, Flores Contreras, 11 de enero de 2019)
El Presidente de México, se acercó al pódium y con micrófono en mano declaró: “amigas y amigos de Tlapa, de la Montaña, hay que portarnos bien, ya acabó la campaña, ahora es el gobierno y tenemos que ser respetuosos de las autoridades, no se resuelve nada a gritos ni a sombrerazos”, enfatizó.
Y continuó… Y en un arrebato, al puro estilo de López Obrador, éste sometió a consulta el qué siguiera o no, el gobernador Héctor Astudillo con su discurso: “Levante la mano el que no quiere que siga hablando el gobernador, ahora los que quieren que hable”; dijo que era un empate y que por tal razón el mandatario guerrerense seguiría con su discurso.
Para entonces, el ejecutivo en el estado, “se tragó el mal momento”, contempló el instante y con mucha madurez política asentó: “El gobernador Astudillo no es conflicto, es solución, y cuente usted conmigo para que gobierne bien este país que no es nada sencillo” y concluyó un discurso que ya no estaba en las hojas.
Así concluyó Astudillo su breve discurso, en lo que fue el primer acto oficial de López Obrador en Guerrero, que exhibió el descontento de sectores sociales contra la administración del priista. (Apro, Flores Contreras, 11 de enero de 2019)
La guerra en las redes…
Para después la red de twitter fue el escenario para subirse al ring y comenzar la diatriba en la búsqueda de culpables.
El mandatario guerrerense arremetió en serio contra el Delegado de Guerrero, Pablo Amilcar Sandoval; Astudillo Flores publicó: “@SanAmilcar eres el promotor del odio y del rencor, trajiste confrontación a Guerrero, que lamentable. Nos equivocamos contigo.”
La respuesta de Pablo Amilcar no se hizo esperar; y para sorpresas de muchos, también respondió con miras a guardar la concordia y a ventilar que no será él factor de la discordia: “Gobernador @HectorAstudillo, como representante del GobFed en #Guerrero le llamo a la concordia. Niego sus acusaciones y lamento los hechos de hoy hacia su investidura. No seré yo el factor de confrontación, Guerrero no lo merece”
Pero el gobernador una hora antes, había sido más prudente, porque se había dirigido al Presidente de la República: “@lopezobrador_ reitero lo que le dije hoy en Tlapa, es necesario evitar que seguidores de Morena hagan de sus eventos torneos de insultos y descalificaciones. Usted es el Presidente de todos los mexicanos, el respeto debe ser mutuo, reciprocidad señor Presidente.”
Los priístas, por su propia cuenta, comenzaron los ataques confesos; por ejemplo Gaby Bernal puntualizó por la misma vía: “@SanAmilcar le quedaste debiendo a Guerrero, eso es porque nunca has vivido aquí, quieres confrontar a lxs guerrerenses, cuando Guerrero requiere de paz y progreso. #AsíNoAmilcar”
Después se armó el famoso hilo de esta red social, la mayoría apoyando al mandatario guerrerense en la publicación de su twitt; y los de Morena haciendo lo propio con el twitt de Pablo Amilcar. Esto fue una guerra en redes.
Pero dentro de todo ese hilo, hubo alguien en quien sí cupo la sensatez, y cómo no, si ha sido el que más ha sentido el mayor problema de Guerrero, es decir la violencia. Roberto Álvarez, sin su envestidura de Vocero de seguridad declaró: “Guerrero es un estado con problemas históricos que se agudizan si promovemos el odio y la confrontación. Hay que leer la historia del Sur. Guerrero necesita de todos”.
Y luego enfatizó: “El gobernador ha sido solidario y totalmente respetuoso. Lo que ocurrió en Tlapa fue deliberado. Espero que la buena política se haga presente para que Guerrero gane”.
Y ha sido él, el que más acertado ha estado en toda esta confrontación, puesto que lejos de buscar culpables, lo que se tiene que hacer es doblar la página, dejar el mal momento en el pasado y seguir construyendo juntos las mejoras para un Guerrero que lo pide a gritos. Y no abanderarse de esta diatriba política que tiene sus orígenes en otros aposentos y no en la supuesta mente de los priístas.
El león cree que todos son de su condición…
Y es que la premisa básica que utilizan de argumento los priístas, es que todo esto se gestó bajo la batuta de Pablo Amilcar; que con dolo y alevosía se construyó un escenario para “ponerle un cuatro al gobernador Astudillo”. Y esto no es así.
Así como al Presidente de la República se le ha olvidado que es el Presidente de todos los mexicanos y no sólo de los 30 millones que lo escogieron, también al mandatario guerrerense en las redes, se le olvidó que el gobernador es el gobernador de todos los guerrerenses.
Y que lo que ocurrió es solo un reflejo de un hartazgo de la gente con los malos gobiernos. Que el de Astudillo es diferente sí, lo ha demostrado a cabalidad, su talón de Aquiles ha sido la inseguridad, pero también lo ha sido para los municipios de Guerrero y también para el propio Presidente de México.
Pero en la democracia que hoy vivimos los guerrerenses, no se olvida tan fácil los pésimos gobiernos priístas que han estado al frente de ejecutivo en el estado; hoy la gente tiene memoria, abonado por supuesto al embelesamiento natural que ha otorgado un personaje como López Obrador.
Los priístas que atacaron a Pablo Sandoval Amilcar, creen que todos son cortados con la misma tijera; que los Morenos –que están muy divididos entre ellos mismos, por cierto– se organizaron para orquestar este magno bochorno para el mandatario estatal.
La realidad es que la sociedad habló, expresó su sentir; y esto es y será cosa natural en los tiempos políticos actuales. Que el presidente estuvo mal en poner a consulta la decisión del gobernador de que siguiera con su discurso, sí es cierto, pero estos son los impulsos naturales que tiene nuestros Presidente. Pero magnificar el hecho, buscar culpables en una seria cacería de brujas utilizando las redes y ponderar que una mente maquivélica movió todo esto, es una condición absurda.
El gobernador Astudillo ha mostrado madurez y deberá conminarse a cambiar la perspectiva de lo que la democracia no ha dejado a través de los cambios políticos; hoy, no está exento ninguno de los personajes políticos que le hayan quedado a deber a la ciudadanía. Y los priístas solo tienen encima el reconocimiento de que Guerrero siempre ha estado en los últimos lugares en todo, gracias a sus gobiernos.
En qué momento vino Andrés Manuel…
Le peor que le pudo pasar a los guerrerenses, es que viniera Andrés Manuel López Obrador a Guerrero, lo único que logró fue evidenciar la división de poderes que existe gracias a nuestra democracia.
Y lo lamentable es que según versiones del Senador Manuel Añorve, el Presidente sabía lo que iba a pasar, incluso aseveró que ya ha pasado en otros estados, y lo peor, nada hace por evitarlo. En el caso de hoy, sólo le “echó más leña al fuego”. Eso de poner a consulta si seguía o no el discurso del ejecutivo guerrerense, fue más burdo que su remate de “me canso ganso”.
Añorve Baños twitteó: “@lopezobrador_ sabía lo que iba a suceder en Tlapa, así ha sucedido en otros Estados como Oaxaca y Coahuila y no hace nada por evitarlo hasta que sucede. Hizo bien el Gobernador @HectorAstudillo en manifestar su inconformidad #NoALaIntolerancia.
Lo más angustiante de esto, es que el Presidente de México vino a desestabilizar la política vivida en nuestro estado, cuando más fluían los acuerdos a esos niveles. Los guerrerenses, tal vez no pudieron percatarse, pero vivieron una trepidante lucha de poder entre el legislativo y el ejecutivo; hubo mucho oficio y mucha política, de esa que se acuerda para que los intereses de todos estén en “el mismo canal”. Y como haya sido, lograron sacar por unanimidad un presupuesto de egresos que apremia el aumento de más de dos mil quinientos millones más en favor del estado, esto a pesar de la política y los principios de austeridad.
El reto de estos dos poderes, fue la concordia de propios y extraños que discutían algo más que los dineros de Guerrero.
Quienes pagarán el ganso, es decir el “pato”.
Un sector de la población será la que verdaderamente “pague los platos rotos” de esta bochornosa situación; sin duda serán los guerrerenses, sin embargo, los que más van a palidecer este lamentable acontecimiento son los acapulqueños.
Y es que, si el gobernador Astudillo se enfrasca en el tema, como ya lo hizo una vez con el ex alcalde Evodio Velázquez, la que tiene serios riesgos de sucumbir en el yugo del poder ejecutivo en el estado, será la primera edil de Acapulco, Adela Román.
Porque, aunque de la alcaldesa se conoce una línea directa de acción dispuesta para ella con el Presidente de la República, también es sabido por todos los acapulqueños, que quien ha puesto el hombro para pujar juntos por Acapulco, es el gobernador del estado, Héctor Astudillo.
Así que si esta situación es verdaderamente una treta, los que vamos pagar el ganso, es decir el “pato”, somos los acapulqueños.
Esa diatriba política que ha encarnizado una férrea lucha de poderes gracias lo ocurrido hoy en Tlapa, será la consigna mayor para la alcaldesa de Acapulco. Saberla aterrizar para no perder el apoyo tanto del Presidente de la República, como del gobernador del estado, será el gran reto a vencer.
Mientras que a Pablo Amilcar, tendrá que dar la batalla por Morena, que si bien es la fuerza mayor en Guerrero, deberá conservar los capitales, para poder conformar una estrategia que le permita llegar hasta donde él quiera; pero que en esa estrategia no salga nadie perjudicado.
Por lo tanto, se tiene que sumar con voluntad, para demostrar que lo sucedido en Tlapa no fue un arrebato político o un plan maquiavélico al estilo puro de los priístas. Y como dice la constitución, si no lo hace, la nación, la ciudadanía o la sociedad se lo demandará.
Sin embargo, Amilcar Sandoval es inteligente y no dejará que este capítulo lo marque como el “malo de la historia”; sin duda consignará acuerdos que velen otra historia de este bochornoso capítulo de la democracia.
El gobernador por su parte, tendrá que hacer lo propio, sacar la casta como lo hizo en el evento, fue la mejor decisión, ahora tendrá que voltear la página, y ver que, si Guerrero ha bajado del primer lugar al cuarto lugar en incidencia delicitiva, es porque juntos, los tres niveles de gobierno, han logrado hacerlo.
Y que la historia y la gente de la sociedad, les reclama a sus autoridades, que no importa colores, partidos ni camisetas, lo que importa verdaderamente son los resultados; y que como lo dice su publicidad, va a la mitad del camino, todavía hace falta un largo camino por recorrer.
![]()